Suerte, recursos y solidaridad… ¡Una buena forma de cambiar el mundo! por @memecarranca

solidaridad

Tengo la suerte, y los recursos, de poder pagar una buena isapre, un buen seguro de salud y poder atender a mi familia en una de las clínicas top de Chile. Tengo la suerte de que si mi hija de 8 meses se cae y se parte la boca a las 11 am a las 19 horas está entrando a pabellón con un cirujano plástico top para dejar sin huella su pequeño rostro. Tengo la suerte de que si mi hijo se revienta el dedo gordo del pie un domingo de verano a las 13 horas hay un sonriente doctor limpiando su dedo y fijando citas para revisar su herida. Tengo la suerte de que si un dolor de espalda no me deja vivir tranquila por culpa de una hernia hay un amoroso equipo de traumatólogos y kinesiólogos dispuestos a escuchar mi problema y a buscar soluciones… y acceder a ellas aunque sea muy caras. Tengo la suerte de que si una de mis niñitas tiene unas mega amígdalas y adenoides, voy hago los exámenes, tomo hora de pabellón y en menos de 10 días vuelve a dormir sin roncar, a comer sin atragantarse y a respirar con tranquilidad. ¡Tengo la suerte, y los recursos, de poder optar por una salud de calidad!

Destaco lo de los recursos no por el interés de “sacar pica” si no que por lo significativo que es este concepto en estos casos. Si tengo recursos hay una doctora que me llama regularmente para saber como evoluciona mi hija, tengo la opción de comprar medicamentos de alta tecnología que hacen que las molestias sean casi mínimas, tengo la opción de consultar por pequeñas molestias, de llegar a una urgencia y ser atendida tan rápido como el sistema lo permita. Si tengo recursos tengo la opción real de ser más sana, de vivir más años y de tener una vida con menor tasa de enfermedades por culpa de largas esperas y contagios innecesarios.

La reflexión está en quienes no tienen los recursos, en quienes tienen que esperar a las 5 de la mañana con su hijo volando el fiebre que abran el consultorio para tomar una hora y esperar, esperar, esperar, entre miles de virus y contagios, entre toces, espacios poco sanitizados y miles de personas tanto o más enfermos que ellos. ¿Es justo? Es justo que ese pequeño niño que está comenzando a no oxigenarse bien tenga que esperar hasta que haya una cama en una sala IRA repleta de miles de niños mas, aún más enfermos que ellos.

Es duro pero cierto, y no pretendo ser comunista ni socialista ni nada por el estilo: en este Chile quienes tenemos recursos accedemos no solo a mejores autos, ropa de calidad y vacaciones en el extranjero. Quienes tenemos recursos accedemos a educación de calidad, a salud inmediata, a seguridad, a barrios tranquilos y limpios. Muchos dirán que es cultura, falta de educación. Y en ciertos casos lo es… pero el problema es que esa misma falta de educación es falta de recursos. No es un tema que va de la mano de educación gratuita como pregonan los estudiantes. Es un tema de preocupación social… de red de contención, de compromiso con nuestro entorno y con nuestro país. Cada una de nosotras es capaz de educar a nuestro entorno con menos recursos… educarlos, por ejemplo en que no es necesario esperar que su hijo pase 5 días con 39 de fiebre para preocuparse, educar que es importante saber qué pasa con sus hijos para prevenir embarazos adolescentes y adicciones, educar la importancia de dejar la basura en lugares especiales para prevenir infecciones… Y porque no, educar, bajo nuestros conocimientos técnicos sobre formas de emprender nuevos negocios y avanzar lentamente a obtener un poco más de recursos.

Un mundo mejor está en nosotras, en nosotras que somos madres y sabemos que es lo bueno y lo malo y no nos cuesta nada compartir nuestro conocimiento con “el menos privilegiado” de al lado. Las invito a reflexionar sobre el valor de lo que cada una sabe y maneja y de lo útil, fundamental y vital que puede llegar a ser compartirlo con quien está en nuestro entorno… Seamos solidarias y no solo dándole una moneda a quien nos ayuda a estacionar nuestro privilegiado auto o a envolver nuestra privilegiada comida… seamos solidarias en compartir nuestros conocimientos y nuestra experiencia con quien lo necesita.

¡Un mundo mejor es misión mía, tuya y de todos nosotros! … Este mundo lo hacemos nosotros

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