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Su primera gran decepción por @Alepolig

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¿Existe algo más triste que ver la carita de decepción de nuestros hijos? Creo que no. En su inocencia, ellos se preparan para algo desde el momento que lo saben. Puede ser un mes antes o un día, pero su corazón se acelera y la ansiedad por ese momento los hiperventila de manera exagerada.

Por eso, siempre trato de no adelantarles nada a mis hijos. Aunque sea algo que es muy probable que no pase nada y se desarrolle con calma. Pero esa probabilidad mínima existe, y contra ella no podemos hacer nada. Y esto lo hacemos porque queremos evitarles una decepción.

Esta semana se cumplió lo que siempre he tratado de evitar. Mi hija (4 años) tuvo su primera gran decepción y su carita de pena aún me tiene superada. Sinceramente, creo que lloré yo más que ella, pensando en todo lo que se había preparado.

El miércoles celebraron el “Día de los abuelos” en el colegio, donde los niños iban acompañados por ellos y tenían una mañana linda, con un rico desayuno y un acto preparado especialmente para ellos.

Pero esos malditos virus que hay en el ambiente, impidieron que mi niña pudiera ir ese día. No había nada que hacer, en el estado en que estaba era imposible que fuera. De solo recordar su carita cuando le dije que no iba a poder ir, se me cayó el mundo a los pies. Todo lo que había preparado, se iba por la borda y, sinceramente, creo que sufrí yo más que ella.

Siempre intentamos hacerles la vida lo más sencilla a nuestros hijos: que no se enfrenten a situaciones difíciles, que no se decepcionen, que no sufran, entre otras miles de cosas. Pero la vida no es así. Para crecer fuerte, debemos ser capaces de dejarlos que vayan experimentando sentimientos y sensaciones que los acompañarán por el resto de su vida.

Le expliqué que estas cosas pasan porque uno no las puede controlar. Que pasan sin que queramos y que ésta sería la primera de otras decepciones que podría tener en su vida. Pero, así como hoy le tocó vivir una decepción, también iba a tener muchísimas alegrías en el colegio y en la vida.

Lo importante para mi era que entendiera que no es tan terrible. Pero es difícil. Sobre todo en los niños que esperan cada momento con una intensidad muchas veces abrumadora. Que la mayoría de las veces ni siquiera podemos llegar a entender el porqué. Pero los niños son así. Intensos para todas sus emociones.

Finalmente, todo lleva a lo que les escribí en mi columna “¿A qué mundo se enfrenta nuestros niños?” porque es verdad, nosotros no podemos evitarles que pasen situaciones difíciles, que se enfrenten a lo que no queremos.

niña decepcion

Lo que podemos hacer, y soy un tanto insistente en ese punto, es prepararlos y entregarles herramientas para que se paren frente al mundo de la mejor manera posible. Para que enfrenten estas situaciones con armas que tengan internalizadas dentro de ellos y que finalmente, se den cuenta de que por muy terrible que parezca en ese momento, no es el fin del mundo.

Por último, mi invitación es a ponernos en el lugar de ellos. Muchas veces las situaciones por las que ellos “sufren” nos parecen algo que no tiene mucho sentido, o que no merece tal grado de “sufrimiento”. No nos equivoquemos. Sus sentimientos y sensaciones van acordes a su edad. Y nosotros debemos entenderlos y no al revés. Finalmente, ellos son los niños y nosotros los adultos. Seamos empáticos con las cosas de ellos, así no se convertirán en algo mayor y les daremos la contención que necesitan y las palabras necesarias.

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