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Mi diagnóstico: Estamos todos enfermos de hiperconectividad por @memecarranca

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No sé ustedes, pero yo creo que el Smartphone más allá de haber llegado para solucionarnos la vida, llegó para enfermarnos. Si, enfermarnos de un peligrosisímo mal que se llama Hiperconectividad.

Es cierto que es maravillosa la tecnología, que el hecho de poder tener toda la vida y el trabajo en la palma de la mano nos ha solucionado la vida. Somos muchas las mujeres que gracias a nuestros teléfonos podemos ser madres y trabajar todo al mismo tiempo. Podemos estar en casa con nuestros hijos, ir a buscarlos al colegio y hacer la compra en el supermercado tranquilas porque sabemos que si hay alguna urgencia en nuestra pega podemos solucionarlo gracias a whatsapp o al mail. En este punto, le doy todo el crédito a quienes defienden a la hiperconectividad como la mejor forma de poder trabajar en el día a día.

Pero hay que decirlo, es un arma de doble filo. Saber que existe la tecnología, que todos están disponibles 24/7 con solo mirar la pantalla ha transformado a nuestra sociedad en una sociedad inmediata. Ya no existe respeto de los espacios ni de los tiempos de los demás, todo lo necesitamos aquí y ahora.

¡Hay que ser muy fuertes para delimitar los espacios! Es difícil, pero creo que todos estaríamos un poco menos estresados, un poco menos presionados y un poco más felices si es que nos ponemos límites y horarios en el uso de internet. No puede ser tengamos que responder inmediatamente un mail cuando estamos cenando con la pareja o almorzando con la familia, no puede ser que tengamos que responder un whatsapp cuando estamos en una entretenida conversación en vivo y en directo con nuestros amigos. No puede ser que tengamos que abrir Facebook cada 5 minutos para enterarnos que se perdió un perro, de que alguien necesita nana o de que tal o cual amigo apoya a tal o cual candidato presidencial. No puede ser que prefiramos ver sonreír por Instagram a los hijos de desconocidos, en vez de ver sonreír a los propios en vivo y en directo. No puede ser que nos interese tanto la opinión de gente que no conocemos pero que son “influyentes” en Twitter, si nisiquiera sabemos lo que opina nuestro entorno.

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Es fuerte, es muy fuerte el fenómeno del Smartphone, y en ningún caso quiero decir que yo estoy libre de esta enfermedad ¡De hecho creo que soy una enferma grave, que necesito tratamiento! Es cosa de salir a caminar y darnos cuenta de que todos llevamos el teléfono en la mano, no importa si vamos solos caminando, sacamos a pasear a nuestros hijos o vamos manejando. El celular se ha transformado en nuestro tercer pulmón, no podemos ir sin él a ninguna parte.

Convengamos, nada terrible va a pasar si es que no respondemos inmediatamente, nada terrible va a pasar si hoy en la noche apagamos el teléfono apenas nos encontremos con nuestra pareja, nada terrible va a pasar si es que no miramos esa pantalla en cada semáforo (de hecho es bastante más terrible lo que podría llegar a pasar si es que insistimos en contestar los whatsapp cuando vamos manejando).

Creo que para poder ir tratándonos poco a poco este mal necesitamos conciencia de que en verdad el estar todo el tiempo mirando la pantalla nos aleja del mundo real, nos aleja de situaciones y vivencias, de conversaciones, paisajes y olores. Debemos ser conscientes de todo lo que perdemos por estar enchufados. Pero también es bueno saber todo lo que ganamos, ganamos en movilidad, en poder trabajar sin estar calentando un asiento en una oficina, ganamos en decir presente en la vida de amigos que están lejos, en poder compartir con nuestros amigos las cosas que nos enorgullecen y nos hacen feliz. A fin de cuentas, la balanza se equilibra.

La invitación es a manejar un poco más el uso que le damos a la tecnología, a nosotros mismos respetar nuestros espacios y los del restos. A nosotros ser conscientes de que no es más que una forma de comunicación (muy efectiva) pero como ya lo he dicho, no es la vida entera. Es cosa de que nos propongamos regirnos por un horario, al principio costará no contestar, pero después todo nuestro entorno entenderá que contestas el teléfono hasta cierta hora y que el fin de semana no estás disponible. ¡Pruébalo y verás la diferencia!

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