La nostalgia de verlos crecer… ideas para aprovechar cada minuto

Muchas veces nos sentamos a observar a nuestros hijos, los miramos y vemos sus características, como reaccionan, como hablan, qué dicen… Y nos llena la nostalgia con un profundo y a veces doloroso ” Está taaaaan grande”. Es así, los niños crecen y verlos crecer nos produce una nostalgia tremenda, y sin darnos cuenta la niña que hace tan poco tiempo teníamos acostada sobre nuestro pecho nos dice “Mamá, me gusta un compañero”.

No tenemos nada que hacer con el paso del tiempo, no hay forma de detenerlo. Pero lo que sí podemos hacer es aprovechar cada segundo junto a nuestros hijos, cada sonrisa, cada palabra, cada abraso, cada lágrima… Para ello les dejamos una serie de ideas:

– Cada vez que te sientas cansada y tu hijo te pida jugar, piensa en su reacción cuando le dijiste que no otras veces: su cabeza caída y su rostro decepcionado, sentándose en el suelo de su habitación, solo con sus juguetes. Anda y siéntate en el suelo junto a él, será un momento mágico.

– Fotografíalo y grábalo sin que lo sepa, para que no se cohiba y se exprese tal como es. Nunca publiques este registro, y menos sin su consentimiento. Es un tesoro para tí, para que guardes en el maravilloso cajón de los recuerdos.

– Realiza actividades, crea cosas con él. Un cuadro pintado por todos en un papel inmenso, una canción o una coreografía. Crear juntos los conectará y les entregará un momento muy intimo.

– Dales siempre un día especial… ¡y de sorpresa! Pasa a buscarlo al colegio y llévalo a donde más le gusta, tomen un helado y conversen si apuros ni distracciones.

– No faltes nunca a sus actuaciones y actividades, se prepara con todo su entusiasmo para ese día, solo para que tú lo veas, no lo decepciones.

– Visítalo en su pieza para hablar de lo que quiera. En pocos años será más difícil que abran su corazón… y la puerta de su pieza.

– No busques que cumpla tus sueños, que sea todo lo que tu no pudiste ser, ellos necesitan desarrollarse, tener sus propios sueños y trabajar por alcanzarlos.

– Abrázalo, bésalo, dile lo contenta que estas con él, lo mucho que lo quiere, lo orgullosa que te hace sentir, lo valiosos que es en tu vida. Dilo con tus palabras cada vez que te provoque, no te reprimas en hacerlo. El cariño hay que expresarlo.

– Recuérdate lo afortunada que eres de tenerlo.

– Programen paseos y viajes en familia. Elijan juntos donde ir.

– Preocúpate por su juguete roto, por su zapato que no encuentra, por su sticker que no pega, por su juego que no funciona, por la amiga que no le habla o por el partido de fútbol que no quiso jugar.

– No le niegues unas cosquillas, un cuento de hadas, unas escondidas. No te le acerques sólo para supervisar sus tareas escolares.

– No te pierdas la rutina, después la extrañarás. levántalo en la mañana con un beso y acuéstalo con un gran abraso. Siéntate con él a la mesa aunque estés 40 minutos intentando que coma.

– Tócalo, bésalo, ámalo a más no poder. Los cariños nunca están de más y si no diste suficiente cuando eran pequeños, lo extrañarás cuando ya no quieran que los toques.

Fuente foto: edukame.com

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