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Hipersexualización infantil ¿De qué estamos hablando?

Día a día estamos expuestos a miles de mensajes donde el culto a lo perfecto se hace presente. Y no podemos cerrar los ojos frente a esto, porque lamentablemente, estos mensajes los reciben también nuestros niños y niñas. La publicidad cada vez es más sugerente, y la hipersexualización infantil, sobre todo en las niñas, cada día está más presente.

El año 2001, un informe llamado “Bailey”, entrega por primera vez una definición a la hipersexualidad infantil. Ellos la definieron como “la sexualización de las expresiones, posturas o códigos de la vestimenta considerados como demasiado precoces”. En este informe, se condena el uso y la sexualización de los niños, y en especial de las niñas como medio para vender determinados productos que van desde juegos, comidas, muñecas, ropa, hasta casas, coches, joyas, viajes, etcétera. Esta sexualización resulta, además de excesivamente precoz, innatural e insana para su desarrollo.

A lo largo del mundo podemos ver campañas con niñas posando de manera sugerente, como si fueran adultas intentando comunicar un mensaje más bien sexual, pero al momento de fijarnos en sus ojos podemos darnos cuenta que son solamente niñas jugando un rol que no les corresponde.

El gran problema es que todo este tema de la hipersexualidad infantil vende y gusta a las grandes marcas. Antes, si nos detenemos a pensar cuando nosotras éramos más pequeñas, acceder a ciertas cosas (como ir a la peluquería, hacernos las manos, comprarnos maquillaje) era muy difícil lograrlo antes de cierta edad (sino tenías que robárselo a mamá). Y con los niños también pasa, solo que en otros aspectos y en diferentes medidas, también por los patrones entregados por una sociedad extremadamente machista donde los discursos van enfocados más hacía el culto de lo lindo y perfecto de las niñas que de los niños.

Hoy, las niñas quieren ser reinas de belleza, quieren usar taco alto, quieren vestirse “a la moda”, quieren maquillarse para salir. Lo anterior no está mal, solo si lo mantenemos en el ámbito del juego, porque no queremos tener niñas de 9-10 años preguntándose por qué su amiga es más flaca que ella, sintiéndose deprimida porque está gorda, ni ningún pensamiento que la desvíe de lo que realmente importa: ser niña.

Para conocer más de este tema, conversamos con Susana Alvarado, Psicóloga Infanto-Juvenil, que nos cuenta un poco más sobre qué es y cómo podemos enfrentar el tema de la hipersexualización infantil.

¿Existe realmente un patrón de hipersexualización infantil en la publicidad?

Lamentablemente, hoy en día en muchas publicidades sí, ya que aparecen niñas maquilladas; o con ropa de adultos; o en poses y actitudes que no son acordes a su edad. Un recurso muy utilizado, por ejemplo, es verlas coqueteando o seduciendo.

Si pensamos que en general la publicidad tiende a la erotización como forma de vender un producto, eso también pasa con las niñas.

¿Por qué las niñas se ven arrastradas a seguir este patrón? ¿A los niños también les sucede?

Niños y niñas imitan las conductas que los adultos les mostramos, su aprendizaje se da mayormente por lo que ven, más que por lo que les decimos. Por lo tanto, aprenderán que es lo socialmente deseable, lo positivo, lo que agrada a otros desde esa mirada.

Desde ese punto, si consideramos que la publicidad es algo que aparece como muy deseable, obviamente que tanto niños como niñas tenderán a imitarla.

Probablemente, la diferencia entre niños y niñas, se da en que la erotización es algo que tiende a hacerse más con la imagen femenina que con la masculina, ya que muchas de las conductas femeninas socialmente valoradas se asocian con saber seducir a los hombres. Y este patrón se da desde pequeñas.

Podemos pensar, por ejemplo, en la moda de hacer cumpleaños infantiles (para niñas muy pequeñas 4-6 años) con mini centros de belleza, en que las maquillan, les pintan las uñas, peinan, etcétera. Esto ya no como un juego, no es un “como si” (en este caso, como sería si la niña saca el maquillaje de la madre u otra mujer adulta y lo usa por sí misma en juego, o si se viste con las ropas de esta); sino que pasa a hacer un acto real, que sale de la metáfora.

¿Qué efectos puede tener esto en su desarrollo psicosexual?

Básicamente, el principal efecto es que se adelantan etapas, con lo que las/os niños/as dejan de poder vivir aquello que les corresponde por su edad y comienzan a vivir otras para las que no están preparados, no logrando desarrollar sus potencialidades en forma armónica.

Por lo mismo, su entorno social responderá a ellos/as como si fueran más grandes, no protegiéndolos adecuadamente de ciertos contenidos, o comportamientos de otros, o directamente exponiéndolos a situaciones de riesgo.

Por otra parte, la hipersexualización es en sí misma un actor de riesgo para el abuso sexual infantil, ya que hace que los/as niños/as no reconozcan claramente su limites corporales y los de otros. Esto abre las puertas a que posibles agresores sexuales se acerquen a ellos, ya que es más fácil, y ello puede ser interpretado por otros como una seducción del niño.

¿Qué pueden hacer los padres para evitar o moderar esto?

Controlar lo que los niños ven en televisión, y más que eso, estar atentos para poder problematizarlo y entregar puntos de opinión distintos. En este sentido, no exponer a contenidos que sean erotizados (competencias de reggaetón de niños, publicidad erotizada, etc.).

Mostrar formas de ser hombre y mujer en que se valoren diversos aspectos, dando cuenta de un ser humano más completo que lo que vemos en publicidad. Mujeres que no solo son hermosas y seductoras o coquetas, o que de hecho pueden no serlo, según su propia decisión, pero que sí son fuertes, valientes, inteligentes etc. Lo mismo en relación con los hombres.

Abrir diversos campos culturales, que muestren mundos y formas de ser variados a los niños, cuentos, teatro, cine, pintura, música entre otras cosas.

Favorecer el juego creativo, no aquel en que viene todo pre hecho. Como decía antes, el tema no es que la niña se maquille, sino el que vaya a un mini spa para eso, en vez de ser un juego imitativo y creativo.

Tener cuidado con las interpretaciones de las conductas de los niños. Muchas veces con chicos de 4 años, frente un niño y niña que se llevan muy bien, que se acarician, o buscan estar juntos, los adultos dicen que son pololos y les hacen comentarios en ese sentido, instando nosotros una temática que no era parte de lo que veían o pensaban.

¿A qué edad debemos empezar la educación sexual?

La educación sexual es algo que debe estar presente siempre, los seres humanos somos sexuados, y la sexualidad es mucho más amplia que la genitalidad o que el sexo. Por lo tanto, parte de educar sexualmente es enseñar a los niños a conocer y apropiarse de su cuerpo, reconocer sus sensaciones, ser conscientes de lo que les da placer y displacer, reconocer sus límites corporales y permitirles marcarlos.

También es importante que los niños sepan los nombres de las partes de su cuerpo, incluidos sus genitales (los nombres reales no un sobrenombre).

¿Hay diferentes maneras de enfocar la educación sexual dependiendo de la edad?

Obviamente debemos entregar a los niños la información que corresponde a su edad, aquella que innatamente empiece a explorar, o que creemos que puede comprender y manejar.

Es importante utilizar un lenguaje acorde a la edad y comprensión del niño.

Siempre responder sus preguntas con la verdad, pero sin profundizar más de lo que de verdad están indagando. En este sentido, no suponer que pregunta, sino pedirle que nos aclare que quiere saber.

Es muy importante favorecer una relación de confianza en donde los niños busquen información y apoyo en sus padres, para que no se remitan solo a Internet. Hay que tener en cuenta que mientras más grandes sean, mas información tendrán, o podrán encontrar. En este sentido, también es relevante conocer que es lo que están viendo en el colegio.

Los padres jugamos un rol fundamental en evitar la hipersexualización de nuestros hijos. No dejemos pasar ciertas conductas o situaciones que nos parecen inapropiadas para los niños.

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