Menu

Examen de admisión a una vida exitosa y feliz @memecarranca

0 1

examen de admisión

Todas, en algún momento de nuestra vida de madres debemos someter a nuestros pequeños hijos de 3 años al estresante proceso de los exámenes de admisión. Después de haber decidido cual colegio es mejor para nuestros hijos y si nuestros hijos son para ese colegio… más adelante hablaremos al respecto, porque es un temón.

Hoy quiero que reflexionemos en el estrés al que sometemos a nuestros pequeños niños: deben saber hablar y entender, reconocer las partes del cuerpo, caminar bien, tener una buena motricidad fina y gruesa, seguir instrucciones y órdenes, etc, etc, etc… ¡Una larga y extensa línea de etcéteras!

Vamos a una completa capacitación en el jardín de origen de nuestro hijo en donde nos explican con una paciencia de santo y con la dulzura que caracteriza a las educadoras de párvulos todas las habilidades y características que debieran desarrollar antes del primer día de clases en el colegio.

Poco a poco uno comienza a entrar en pánico: tiene que distinguir iguales y distinto, conocer y reconocer los números hasta el 10 ¡o más! Las vocales, los colores, diferenciar opuestos, hacer patrones, expresar sus ideas (ojalá con los menores problemas de dicción posible)… ¡Uf! ¡Qué agotador! Y una ahí, sentada en esa mini silla pensando: “¡Mi hijo no hace eso!… eso tampoco… ¿los demás niños de esta sala lo hacen?” y entrando en una sicosis sin sentido porque lo más probable es que mucha de esas cosas ni siquiera nos hayamos dado cuenta si las hacen o no, no por falta de preocupación, si no que porque en el día a día no andamos evaluando si nuestros hijos saben diferenciar gordo de flaco, reconocen el número 5 o recortar con una tijera.

La reflexión que quiero plantear hoy no es una lista de capacidades que tienen que haber logrado los niños a los 4 años. Si no que va mucho más allá ¿Desde tan pequeños estamos exponiendo a nuestros hijos a la categorización? ¿A tan temprana edad lo entregamos para que sea evaluado y lo catalogamos según eso? ¿Hasta qué punto hay que exigirlos para que logren tal o cual cosa? ¿Un niño que sabe los números hasta el 10 es más feliz que uno que los conoce hasta el 3? ¡NO! ¡No lo es!

Dejemos que nuestros hijos sean libres y felices… es cada vez más escaso el tiempo antes de entrar al sistema del que después no sales nunca más. A los 4 años ya están siguiendo un horario y vistiendo uniforme, siguiendo normas y viviendo una rutina. ¡Dejémoslos ser aunque sea sus primeros 3 años! No nos angustiemos porque no están dentro del parámetro, si no que dediquemos todos nuestros esfuerzos a besuquearlos y regalonearlos, porque ahora es el momento, porque ahora lo necesitan ¡Porque ahora es cuando! Les puedo asegurar que un niño al que su mamá le dedica tiempo para abrazarlo y besarlo, para bañarlo y secarlo con cariño, para acostarse a su lado a esperar que se tome su leche, para jugar a las princesas y superhéroes, para arroparlo y darle las buenas noches es infinitamente más feliz que un niño que sabe reconocer las vocales. Y no hay duda que será un adulto tremendamente más exitoso.. exitoso de verdad y profundamente… exitoso en las cosas que realmente importan… exitoso porque tendrá relaciones positivas con su entorno.. exitosos, simplemente  porque será una persona feliz

examen admisión

– Advertisement – BuzzMag Ad
Written By

Leave a Reply

Leave a Reply

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

– Advertisement – BuzzMag Ad