Educación

¿Conoces el sistema de educación Design for Change?

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Nos encontramos con una nota del portal El Definido de Magdalena Araus que habla sobre este revolucionario método para la educación de los niños y que está tomando cada vez más fuerza, logrando altos niveles de motivación por aprender.

Raag tenía solo 5 años y llegó a su casa frustrado. Había escrito un ensayo sobre la vaca y se lo devolvieron con una pésima nota. Le dijo a su mamá: “No puedo”.

Esas dos palabras impactaron a Kiran Bin Sethi, una diseñadora india que decidió en ese instante que no quería ese tipo de educación para su hijo, una con evaluaciones arbitrarias y un sistema que le dijera que era incapaz. Decidió crear un nuevo método educativo y abrió una escuela.

Comenzó con solo 25 alumnos y hoy esa idea que tuvo Kiran está impactando a más de 25 millones de niños en el mundo, con un sistema educativo innovador que ha aterrizado en 35 países y ya cumple 15 años de desarrollo. Es el Design for Change (DFC), un modo de enseñar, pero sobre todo, un modo de ver la vida y de entender a los niños.

Escucharlos a ellos generó un cambio impresionante que no solo tiene a los alumnos interesados en sus clases, sino además con resultados de excelencia en todas las materias, ya sea en escuelas públicas o privadas, en lugares ricos y pobres. Pase a ver.

Usar el diseño para mejorar la educación

El diseño dice que cada situación no es un problema, sino una oportunidad. Kiran traspasó lo que se aplica al diseño de increíbles objetos como un celular, un auto y una casa, al diseño de la naturaleza humana para hacer la vida mejor. Llevó el sistema de design thinking a la sala de clases logrando revolucionar la manera de aprender de los alumnos bajo el concepto del Yo puedo, todo lo contrario a lo que sintió su hijo Raag aquella vez con su ensayo.

“La visión era la sencillez: todos los días tendríamos que conseguir que nuestros niños creyeran que podían. Que tenían este súper poder deyo puedo, no para navegar en el mundo, sino para darle forma y hacerlo mejor”, cuenta Kiran.

¿Cómo lograr inculcar esto? Primero, creyendo como educadores de verdad en sus capacidades; luego, haciéndolos partícipes de proyectos para resolver problemas puntuales en su comunidad, todo bajo la lógica del diseño en cuatro pasos:

  1. Sentir: entender el presente y la situación, no se puede hacer algo sin entender lo que está sucediendo y detectar las necesidades más importantes. Así, se debe empezar con la empatía, algo que se ha perdido bastante en la educación.
  2. Imaginar: una vez que se cree que es posible hacer algo mejor, viene la imaginación, las ganas de idear algo que solucione un problema. Con esto viene la responsabilidad ética del cambio, donde no puedes culpar más al sistema, al profesor, a la política o al gobierno, tienes que hacerte cargo tú mismo.
  3. Hacer: se suele imaginar mucho en las salas de clases, como ejercicio, pero se lleva poco a la realidad, al hacer. La idea es ejecutar, poner ese cambio en acción y en eso se mide la excelencia. Debemos inspirar a los niños a que desarrollen este concepto en vez de la perfección.
  4. Compartir: luego de haber generado un impacto con el proyecto, hacer que las otras personas sientan que también pueden lograr cosas, llevar las ideas para inspirar a los demás, elevación.

Estos 4 pasos, acompañados de las 4 E (empatía, ética, excelencia, elevación) son el ADN que corre en las venas de la metodología de Design for Change, que además ofrece gratuitamente y en línea, todos su materiales para que sean replicados alrededor del mundo.

“Nuestro niños deben remover la palabra PERO de sus vocabularios”, asegura la diseñadora y directora de escuela. Bajo esta visión y con este método es como unos pequeños alumnos en la India organizaron un negocio de joyería para financiar actividades en un hospital para niños con cáncer, otros limpiaron las playas de su región en Brasil o convirtieron un vertedero en un parque en Afganistán, entre muchos ejemplos. Están haciendo cosas, están logrando cambios y están aprendiendo de eso, mientras encuentran su pasión.

– ¿Cuál es el mayor potencial que estamos perdiendo de los niños con la educación actual?

“El mayor potencial que estamos perdiendo es no creer que la edad no tiene nada que ver con las competencias. No importa cuán pequeño o cuán grande es, todo niño tiene un profunda e inherente capacidad de cambiar algo.

Por ejemplo, cuando comienzan a gatear, sentarse, pararse y caminar, lo hacen en los primeros dos años, los cambios más extraordinarios, pero en el momento en que hacen eso, van a un sistema educacional que les dice no, ahora tú no puedes y nos llevamos todo ese potencial.

Estamos perdiendo nuestra habilidad de hacerle creer a nuestros niños que ellos pueden hacer del mundo un lugar mejor”, nos cuenta Kiran.

En la metodología de DFC no cabe el concepto de fallar, sino que son solamente opciones, buenas o malas. “El error es un constructo social”, asegura Sethi. Fallar es no poder refinar las ideas, pero el design thinking aplicado a la educación ofrece la oportunidad de irlas probando, al igual que el prototipo en el diseño.

– ¿Qué es lo primero que ves cuando aplicas Design for Change en una sala de clases?

“Lo primero que veo en los niños son los ojos, sus ojos brillan, su sonrisa es más grande, se escuchan más entre ellos. Estos son cambios inmediatos que se empiezan a ver, porque todo el cuerpo está involucrado en la experiencia. Ellos no están solamente sentados escuchando, ahora todo su cuerpo está involucrado, tienen que hacer algo, hablar con alguien, escuchar a alguien, tienen que compartir una historia. El cuerpo se hace parte de la experiencia”, nos cuenta Kiran.

Potenciando habilidades al máximo

“Los niños no tienen que ser ricos, fuertes o poderosos para ser agentes de cambio, todo lo que necesitan es un adulto que les diga que pueden, y lo serán”, asegura Kiran.

Por eso hay que partir por decirle a los profesores que paren de hablar y comiencen a escuchar, porque sus niños son impresionantes, insiste la diseñadora. Con esto, Design for Change consigue buenos resultados en las pruebas estándar, forma ciudadanos comprometidos desde pequeños y también logra algo muy importante: que los niños descubran en libertad lo que realmente les apasiona, algo que muchas veces los padres temen por miedo a su futuro profesional.

En las dos generaciones que ya han terminado el colegio con el método, Kiran ha visto todo tipo de profesiones: científicos, matemáticos, bailarines, profesores, arquitectos. Aprender haciendo, con la convicción de que tienen capacidades, los ayuda a encontrar su pasión, que al transformarse en profesión asegura más el éxito y tiene un mayor impacto en la sociedad que una carrera impuesta o asumida.

– ¿Qué has aprendido en toda tu experiencia estos años?

“Lo más importante que he aprendido es que cada adulto tiene que prometerle a cada niño que nace en este planeta, que él puede, y he aprendido que hasta que eso pase, el mundo seguirá midiendo el éxito con calificaciones, no como personas”, dice Kiran.

Design for Change en Chile

Desde que se lanzó el 2001 conRiverside School en la India, el DFC fue demostrando su eficacia y el sentido que tiene el ver a los niños como agentes de cambio de la sociedad. Kiran, que además es fellow de Ashoka, cuenta que cuando grabó su charla TED la empezaron a llamar profesores de todos los rincones del mundo pidiéndole los materiales. Así es como ha logrado llegar y quedarse en tantos países, incluido Chile.

El método de Kiran se está probando con éxito en numerosos colegios de norte a sur, de la mano de DFC CHile y la fundación Telefónica. También la Corfo se está haciendo parte y planeando masificarlo aún más.

Nota original acá

Fuente foto: colectivodignidad.blogspot.com

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