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Resfrío: razones y forma en que podemos cuidar a nuestros hijos

Si bien un resfrío común es una enfermedad leve que no amerita visitar al pediatra, éste puede tener otras complicaciones.

Mañanas muy heladas y cambios de temperatura durante el día son algunos de los factores que inciden en que los niños se resfríen con mayor facilidad. Pero ¿qué pasa cuando los resfríos se repiten una y otra vez? Sigue leyendo esta nota, donde te entregaremos algunos consejos para cuidar a los más pequeños de la casa.

Un resfrío común debería durar cinco días como máximo, con síntomas que comprometen la nariz, como los mocos, picor y estornudos; fiebre baja, es decir menor a 38° y un leve decaimiento. Se trata de una enfermedad leve, cuyo cuidado se reduce al tratamiento de la temperatura y los dolores musculares, hasta que pase el cuadro.

¿Hay niños que se resfrían más que otros? “Efectivamente, y las razones posibles podrían ser: inmunidad o capacidad de defensa de cada uno, exposición a contagios y/o la presencia de una alergia respiratoria”, explica el pediatra Mauricio Jarufe.

Una nutrición completa y balanceada sin dudas ayuda a que los niños tengan mejores defensas y le dará al organismo la posibilidad de disponer de todos los sustratos que necesite. Esto, más el aumento en el consumo de alimentos que contengan vitamina C y la adecuada ingesta de agua, son recomendaciones que podemos seguir en casa para evitar que los niños se resfríen.

De acuerdo a lo aconsejado por el Dr. Jarufe, mientras estén resfriados, lo ideal es que los niños puedan mantener su rutina, y si no quieren hacer reposo absoluto no hay problema siempre que no realicen actividad física. En esta línea, agrega que pueden ser bañados sólo si no implica que estén expuestos a ambientes fríos, y en lo posible, recomienda que permanezcan fuera de lugares aglomerados, como las salas cuna, jardín infantil, mall, etcétera, ya que “el riesgo de que se contagien  con otros gérmenes, que puedan complicar la situación, aumenta mucho en esos casos”, enfatiza.

Especial atención se debe tener cuando la fiebre sobrepase repetidamente los 39°, se prolongue por 72 horas y se agregue al cuadro tos progresiva, dificultad respiratoria y/o pérdida total del apetito. Y acudir inmediatamente a un centro de salud, en casos de dificultad respiratoria en rápido aumento, signos de cansancio progresivos, tos persistente con ahogos que implican vómitos repetidos, cara muy roja o con tintes morados y decaimiento rápido y progresivo con somnolencia anormal.

 

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Educación, Hijos

¿Cómo incentivar la lectura del diario en los más pequeños?

Desde que somos pequeños, siempre vemos a los adultos leer el diario como una rutina incorporada en su diario vivir. Y le diario quedaba ahí y mis hermanos y yo siempre le echábamos una mirada.

No tratemos de ocultar las noticias y la lectura de diarios y revistas a nuestros hijos. No deben quedar ajenos a lo que pasa en el mundo. Pero sí tenemos que ser buenos mediadores y acompañarlos para ir guíandolos, resolviendo sus dudas y contestando sus preguntas. ¿Por qué pasan tantas cosas malas? Seguro será una de las primeras.

Si bien, cada vez son menos los hogares que reciben un diario impreso, cada momento es ideal para aprovecharlo como lectura. Es por eso que les queremos compartir estos beneficios que el sitio español ABC Familia destaca los beneficios de la lectura de diarios y revistas en los niños:

  1. Conviene que haya en casa diarios y revistas variadas para que todas las personas de la familia encuentren algo que les agrade y les interese, según sus preferencias.
  2. Sin embargo, no debe haber cantidades excesivas.Que haya para todos no significa abrumarse con un número exagerado de publicaciones que solo tendríamos tiempo de ojear.
  3. Lea y comente de vez en cuando la prensa diaria junto con sus hijos. Hay secciones y noticias que pueden interesarles y que estarán en condiciones de entender a partir de los 10 o 12 años. Eso es enseñarles a leer el periódico y buscar la noticia que les interese. Hay que contarles lo que ofrecen y sus ventajas.
  4. Al mismo tiempo,muestre interés sincero por las revistas que ellos lean y deje que le expliquen sus lecturas. Se sentirán importantes porque estarán participando en actividades que interesan a las personas adultas.
  5. Incite a los peques a manejar el diariopara que, aunque no lo lean habitualmente, les resulte familiar, conocido. Puede ser buscar una película en la cartelera, encontrar el parte meteorológico para averiguar qué tiempo hará, o seleccionar una noticia que quiere el abuelo y leérsela.
  6. Busca revistas infantiles y juveniles que no sean los cómics de siempre. No abundan pero se pueden encontrar.
  7. Anima a tus hijos a que escriban a los diarios y revistas si expresan opiniones acerca de sus contenidos. También anímalos a que participen en las revistas de sus colegios si las hay.
  8. Atención a las páginas de humor de los diarios y de los suplementos. Suelen llevar una fuerte carga de crítica social y no suelen ser entendidos por la infancia aunque, a veces, les gusta curiosearlos. Así que si les interesan, se les puede explicar dónde está el giro humorístico y así van aprendiendo a decodificar.
  9. Es preciso estimular nuestro sentido crítico para usar los contenidos de los periódicos y revistas como materiales con los que formar y enriquecer nuestra propia opinión. Es el mejor modelo que las personas adultas pueden ofrecer a la juventud.
  10. No olvide que en un grupo familiar es necesario hacer ejercicios de tolerancia y apertura porque al haber muy distintas personas, seguramente habrá distintas formas de pensar.

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Educación, Hijos

La lectura en los niños de 5 años

La lectura es una habilidad que los niños adquieren en un sorprendentemente amplio rango de edades. Algunos lectores precoces prácticamente auto-aprenden a los 4 años. Otros, algunas veces no avanzan tan rápido, y aprenden en primero o segundo básico.

Por lo general, alrededor de los 5 años es cuando la mayoría de los niños comienzan a juntar las letras y hacer la transición de pre-lectura a la lectura real. Lo importante es que este proceso se dé de manera natural, tranquila y sin presiones. Para que los niños se acerquen de manera amena a los libros, no tienen que verlo como un aprendizaje forzado.

Es fundamental observar el desarrollo de nuestros niños para ir acompañándolos en el proceso. No te preocupes de más, ni menos lo compares con otros niños. Cada uno tiene su propio ritmo. Tampoco te desesperas si muestra poco interés, que llega en distintos momentos para cada persona.

Lo importante es mantener la práctica divertida y bajo poca presión. Conocer los gustos de nuestros hijos y ofrecerles libros que respondan a ese interés. También es bueno probar con distintos formatos: cómic, narrativa, libros informativos. Ir variando para que vayan descubriendo dónde está lo que más les gusta.

Algunos consejos:

  • Al leer en voz alta a tu hijo, mueve el dedo debajo de las palabras, para que él pueda seguirlas.
  • Señala dibujos pertinentes/relacionados a las palabras a medida que las lees también.
  • Escoge libros para lectores principiantes, sencillos de leer en voz alta.
  • A medida que tu hijo aprende a reconocer algunas palabras, como “a”, “la”, “y”, hace pausas a medida que vas leyendo para que pueda identificarlas y utilizarlas.
  • Ayúdale a pronunciar otras palabras simples sílaba por sílaba.
  • Tener mucha paciencia y no precipitarte con tu hijo.

Es muy importante recordar que, como lo dijimos al principio, cada niño tiene su ritmo y su manera de aprender. No los presionemos de más, no olvidemos que el hábito de la lectura debe ser un agrado y un placer, no un sufrimiento ni pasarlo mal.

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Hijos

Mirando hacia atrás: la forma más segura de viajar en auto

Mientras en Suecia los niños viajan en sus asientos infantiles mirando hacia atrás hasta que cumplen los tres o cuatro años, la práctica habitual en la mayor parte del resto de países es sentarlos mirando hacia adelante en sus sillitas cuando cumplen un año de edad o cuando pesan más de nueve o diez kilogramos. ¿Qué es más seguro? ¿Hasta cuándo deben los niños viajar en sus sillitas mirando hacia atrás? ¿Por qué?

Viajar mirando hacia atrás es más seguro que hacerlo hacia delante. Lo anterior está demostrado tanto para adultos como para los niños, y tanto en choques frontales como laterales (sorprendentemente, sobre todo en estos últimos). Muchas de las lesiones más graves que todavía sufren los niños que viajan en asientos orientados hacia delante se evitarían utilizando asientos orientados hacia atrás. Desde hace veinte años se sabe que, mientras que los asientos infantiles que miran hacia delante previenen, en el mejor de los casos, el 75% de las lesiones, los que miran hacia atrás llegan a evitar el 95%. Los niños deben viajar mirando hacia atrás todo el tiempo que sea posible, y existen sillas infantiles en el mercado que permiten hacerlo hasta los tres o cuatro años.

¿POR QUÉ ES MEJOR HACIA ATRÁS?

Un pequeño cuello (y muy débil) para una cabeza muy grande Una guía sobre seguridad de los niños en el automóvil elaborada por un fabricante de este tipo de vehículos en el año 2004 explica de modo muy didáctico por qué es tan importante que los niños viajen en el automóvil mirando hacia atrás. Según esta guía, “la manera más segura de viajar en el automóvil es mirando hacia atrás. De hecho, lo mejor sería que todos nosotros viajáramos de este modo; pero, teniendo en cuenta el diseño de nuestros vehículos, ello no es posible en el caso de los ocupantes adultos. Pero los niños pequeños pueden, y deberían, viajar mirando hacia atrás todo el tiempo que fuera posible”.

Como continúa esta guía, en una colisión frontal, el tórax es firmemente retenido por el arnés o el cinturón de seguridad, pero la cabeza de un ocupante que viaje en el sentido de la marcha es lanzada hacia delante con una fuerza considerable. La inercia hace que la cabeza siga moviéndose hacia delante y hacia abajo hasta que la barbilla golpea el esternón y, entonces, “rebote” hacia arriba y hacia atrás. El cuello de un ocupante adulto puede soportar estos esfuerzos relativamente bien, pero no el cuello de un niño pequeño. Además, mientras que la cabeza de un adulto representa aproximadamente el 6% del peso total de su cuerpo, en el caso de los niños pequeños, la cabeza constituye hasta el 25% del peso total. Los músculos y los ligamentos del cuello del niño, por otro lado, tampoco han finalizado su desarrollo, y son más débiles que en el caso de los adultos. También en caso de colisión lateral, la cabeza de los niños que viajan en asientos mirando hacia delante está menos protegida que si viajaran en asientos orientados hacia atrás. Cuando se viaja mirando hacia delante, es más fácil que la cabeza se desplace hacia delante al inicio de la colisión –ya que lo habitual es que el vehículo que sufre el impacto esté moviéndose en dicha dirección en el momento del choque–, sobresalga fuera de los confines o protecciones laterales del asiento, y quede expuesta a impactos contra otros ocupantes, las estructuras del vehículo o, incluso, objetos del exterior como árboles u otros vehículos. En caso de alcance trasero, y por las mismas razones expuestas hasta el momento, sí que es posible que un asiento infantil orientado hacia delante proteja mejor a su ocupante que otro orientado hacia atrás. Sin embargo, los alcances traseros son normalmente accidentes menos violentos que las colisiones frontales. De hecho, son muchísimos menos los ocupantes de vehículos que resultan grave o mortalmente lesionados en alcances traseros que los pasajeros lesionados en colisiones frontales.

La idea de llevar en el vehículo a los bebés y a los niños mirando hacia atrás es de origen sueco, y apareció en la década de los 1960. Fue propuesta por el profesor Bertil Aldman de la Universidad de Chalmers en Gotemburgo (2). El profesor Aldman se inspiró en los asientos de la misión espacial Gemini que usaban los astronautas para el despegue y el amerizaje, asientos que estaban especialmente instalados para distribuir las fuerzas en dichas fases del vuelo espacial sobre toda la espalda. En el año 1964, Aldman ya había diseñado un asiento infantil orientado hacia atrás y en 1969 ya había un asiento de este tipo a la venta en Suecia. Poco después, en el año 1970, General Motors presentaba en Estados Unidos su “portabebés de seguridad”.

En resumen, el principio que subyace en los asientos infantiles orientados hacia atrás es muy sencillo: en caso de producirse una colisión frontal, es toda la espalda del niño la que soporta los esfuerzos o fuerzas que se producen durante el impacto, y no su cuello, que es mucho más vulnerable. De hecho, el movimiento relativo entre la cabeza, el cuello, la columna vertebral, la médula espinal y el tórax es muchísimo más reducido que en asientos orientados hacia delante. En los asientos orientados hacia atrás, es todo el respaldo del asiento el que sujeta al niño (tanto su espalda como su cabeza) durante una colisión frontal, y no únicamente las cintas del arnés de seguridad, cuya superficie es más estrecha y, como se ha indicado, tampoco son capaces de controlar de modo efectivo el movimiento de la cabeza del niño.

Una efectividad muchísimo mayor Según la Administración Nacional Sueca de Carreteras (Swedish National Road Administration, SNRA), “los niños pequeños que viajan en sillas de seguridad mirando hacia adelante corren un  riesgo cinco veces mayor de morir o sufrir lesiones graves que los niños que viajan en sillas de seguridad mirando hacia atrás”

El manual noruego de medidas de seguridad vial, una referencia a nivel mundial, indica que “hasta los 4 años de edad, los asientos infantiles que miran hacia detrás son más seguros que los que miran hacia delante: mientras que los primeros previenen el 80% de las lesiones, los que miran hacia delante evitan el 50% de ellas”.

 

RECOMENDACIONES FINALES

La recomendación final para los padres es que los niños deben viajar mirando hacia atrás todo el tiempo que sea posible. Ello evitaría lesiones que pueden producirse aún utilizando asientos orientados hacia delante y que podrían prevenirse prácticamente en su totalidad con asientos orientados hacia atrás. Los asientos orientados hacia atrás son mucho más seguros que los asientos orientados hacia delante. Cuando un bebé crezca y su sillita para bebés se quede pequeña, se debería cambiar de silla por una de mayor tamaño, pero que todavía permita seguir viajando en esa posición. Los niños deberían viajar mirando hacia atrás, siguiendo la práctica nórdica que tan efectiva se ha demostrado, hasta los tres o cuatro años.

 

 

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Hijos

Vitamina “N” para poder ser feliz

Una vitamina indispensable en la vida de nuestros hijos es la Vitamina “N”. Sin ella es difícil que logren ser felices en su vida adulta. Con solo ir al supermercado o a una tienda de juguetes y ver las pataletas y las actitudes que tienen los niños para entender que están carentes de dicha vitamina.

La vitamina “N” está compuesta por dos letras que influyen en la formación del carácter: NO. El problema es que muchos padres, por temor a “traumar” a sus hijos, se han vuelto demasiado permisivos y democráticos convirtiendo en los niños en consentidos, egocéntricos y rebeldes.

¿Cómo podemos tener hijos felices y adaptados?

El Dr. Rosemond’s (psicólogo infantil) afirma que sus estudios académicos le complicaron más que ayudaron a la hora de educar a sus hijos porque se llenó de teorías, pero no hizo nada por seguir su sentido común. Según él los expertos hicieron que pareciera difícil educar hijos. Hoy en día prevalece la creencia de que los niños necesitan de atención constante aunque la realidad le demostró que esto no es cierto. En un principio, con su primer hijo, comenzó a hacer todo lo que decían los libros pero nada les resultaba por lo que finalmente, decidieron dejar de seguir las reglas y escuchar los que el instinto y el corazón les decía. Hoy en día se considera un experto en educación aunque dice que su mayor aprendizaje fue a través de los errores.

Rosemond´s plantea que es importante como padre recuperar el sentido común. Es necesario saber que, aunque la educación de nuestros hijos no siempre es divertida, no tiene por qué ser complicada y siempre tiene una recompensa. Hay que aprender a confiar en uno mismo cuando estemos educando a nuestros hijos, a fin de cuentas cada uno es experto en educación aunque no lo sepamos.

Seis puntos clave para lograrlo

  1. Si eres casado tienes que hacer que tu matrimonio sea la prioridad evitando que tus hijos se hagan adictos a la atención de los padres. Un hijo adicto a la atención puede terminar confundiendo las necesidades reales con caprichos y tiene más posibilidades de desarrollar después otro tipo de adicciones o de madurar tardíamente e incluso no poder emanciparse a nivel emocional.
  2. Los hijos tienen que obedecer a los padre. Simple y claro.
  3. Los padres debemos dar tareas de la casa a los niños para así establecer en ellos la responsabilidad.
  4. No hay que tener miedo a decirle NO a los niños. Desde los años 50 hasta hace poco los psicólogos decían que la frustración era perjudicial para los niños, que les producía estrés e inseguridad. Frente a esto los padres quisieron “salvar” a sus hijos de algo tan terrible y les concedieron demasiadas cosas, demasiado rápido y, en general, les exigieron demasiado poco y demasiado tarde. Con esto los niños se hicieron cada vez más consentidos, absorbentes y desagradecidos y los papás se fueron frustrando más y más. Hoy sabemos que la frustración en dosis apropiadas ayuda a formar el carácter y a madurar emocionalmente. Si lo que buscamos es que nuestros hijos sean felices cuando crezcan, en lo laboral y lo personal, tenemos como padres la obligación de frustrarlos.
  5. Eliminen los juguetes innecesarios, si los niños tienen muchos juguetes se acostumbran a un nivel de vida que es difícil que tengan en el futuro. Ellos conseguirán ese nivel de bienestar trabajando, sacrificándose y esforzándose al máximo y no gimoteando, exigiendo y manipulando. En la vida adulta esta es una de las actitudes más destructivas y peligrosas que una persona puede adoptar. Los niños que crecen creyendo que pueden tenerlo todoa cambio de nada, nunca se dan cuenta de que las cosas realmente importantes de la vida vienen desde dentro y no caen desde el cielo. Incluso esto puede afectar a su vida personal pues creerán que pueden mantener las relaciones dando y recibiendo cosas en ves de compartir y confiar.
  6. No permitan que vean demasiada televisión, esto impide que jueguen y desarrollen la imaginación.

 

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Hijos

Hijos desobedientes, padres desesperados

Los niños desobedientes tienen un carácter fuerte, están buscando constantemente el enfrentamiento, son desafiantes, miden continuamente las fuerzas y quieren ser el centro de atención. Lo malo es que con frecuencia lo consiguen, aveces por agotamiento de los adultos y otras por la perseverancia que ponen en lograrlo.

La mayoría de las veces los niños desobedientes están hechos ‘un enredo; no dejan de ser niños y como tales necesitan la seguridad que les podemos proporcionar los adultos. Pero si tienen un padre que duda continuamente de cómo afrontar sus desafíos, cómo reaccionar ante sus desplantes, no es el mejor ejemplo de seguridad y equilibrio. Ellos piensan que los adultos deberíamos saber siempre lo que tenemos que hacer, y no entienden que dudemos tanto; a veces, sus actitudes son extremas, buscan la provocación para ver si, por fin, reaccionamos y actuamos.

Muchas veces los padres, de manera inconciente, premian ese comportamiento negativo y por lo tanto, hacen que se consolide como una forma de actuar. Efectivamente, el niño en muchas ocasiones, obtiene como premio librarse de las peticiones que sus padres le hacen, pueden continuar con lo que estaba haciendo y sobre todo, ser el centro de atención durante unos momentos.

¿Qué podemos hacer para afrontar el tema?

En primer lugar debemos pensar muy bien lo que le vamos a pedir al niño. Tenemos que distinguir entre “órdenes duras y órdenes blandas”. Pídanle al niño solo lo que es estrictamente necesario y que no hay alternativa, es decir, reduzcan sus órdenes lo más posible a “órdenes duras”. En ocasiones, hacemos demandas a los niños sin sentido, contradictorias. Antes de dar una orden hay que pensar lo que se pide.

Cuando lo hagan, es muy importante acercarse al niño y asegurarse que está poniendo atención, que nos escucha y que comprende la orden.

En tercer lugar, se deben dar con un tono de SEGURIDAD y firmeza. No hace falta gritar, ni amenazar; basta con que el niño compruebe que es en serio. Si responde diciendo que no quiere, entonces ustedes, sin enfadarse y sin entrar en demasiadas negociaciones, le vuelven a repetir una vez más la orden.

Es importante disminuir las llamadas de atención a tres como máximo. En la segunda llamada de atención le anticiparemos las consecuencias si no obedece.

Después de la tercera llamada de atención si continúa “sin hacer caso”, actuaremos. La actuación debe ser firme, sin prestar demasiada atención, sin muchos comentarios ni reproches. Es importante que su mal comportamiento no obtenga la recompensa de prestarle mucha atención, se trata de actuar como si estuviéramos pensando en otra cosa. Posteriormente no haremos demasiadas alusiones al comportamiento negativo, ya que sería otra forma de prestar atención.

Por el contrario, elogiaremos y prestaremos una especial atención siempre que el niño obedezca y efectivamente nos haga caso. De esta forma, comprobará que le prestan más atención cuando se porta bien que cuando se porta mal.

No caer en las provocaciones de los hijos desobedientes. No contestar a sus quejas, directamente hacer lo que te habñias propuesto.

No intentar razonar con él cuando desobedece; es inútil, sólo intenta “complicarnos y ganar tiempo”.

 

Es comprensible que piensen que esta forma de actuar es demasiado complicada y costosa pero es la que recomiendan muchos especialistas.

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Hijos, Salud

Sonambulismo en los niños ¿De qué estamos hablando?

¿Alguna vez has encontrado a tu hijo, en la mitad de la noche y con la mirada perdida paseando por la casa? Puede ser que sufra de sonambulismo. Aunque no lo creas, es uno de los trastornos del sueño bastante común en niños, especialmente desde los 4 años.

Al dormir, el cerebro humano pasa por distintas fases que forman un ciclo durante el sueño. Si es que existe alguna alteración en alguna de estas fases, se puede generar el sonambulismo. En los niños esta alteración se produce en las etapas más profundas del sueño, cuando es más difícil despertar a una persona sin asustarla ni desorientarla.

¿Qué produce sonambulismo en los niños?

En el sonambulismo infantil influyen, tanto factores genéticos como la inmadurez del sistema nervioso central. Aunque también existen otras razones que pueden generar esta alteración:

  • Inexistencia de rutina de sueño, los niños no tienen horarios fijos para ir a la cama o levantarse
  • Cansancio extremo.
  • El niño no duerme bien o no duerme lo suficiente.
  • Ansiedad y estrés.

Es poco sabido, pero el caminar dormido no es la única señal de un cuadro de sonambulismo en niños. Debes prestar atención a otros factores, tales como si tu hijo habla dormido, se sienta en la cama en la mitad de la noche, le cuesta despertar, debes poner atención a sus hábitos de sueño.

Antes de categorizar a tu hijo como sonámbulo, te recomendamos que revises su hora acostarse, lo más importante es que tengan y respeten una rutina y tengan buenos hábitos de dormir: respeten horarios, duerman en un lugar cómodo y limpio de distracciones y ruidos molestos, que vayan al baño antes de acostarse y que les des la seguridad que en caso de cualquier problema durante la noche, tú puedes ayudarlo.

Es fundamental que los niños tengan un sueño reparador y tranquilo para que puedan desarrollarse correctamente en todos los sentidos. Si tienes dudas o inquietudes respecto al sueño de tu hijo, la recomendación es que hables con tu pediatra. Él sabrá orientarte en este tema.

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Hijos

10 razones por las que los niños deben jugar al aire libre

El juego es parte fundamental del desarrollo de los niños. Potenciarlo es un rol importante que jugamos los papás. Se acercan los días más cálidos y primaverales, por eso es bueno permitirles jugar al aire libre.

Es importante que nosotros, los padres, seamos el mejor ejemplo para nuestros niños. Disfrutemos en familia el juego al aire libre. Incentivemos ir a las plazas cada vez que podamos hacerlo, vayamos a andar en bicicleta juntos, debemos motivarlos jugar en el patio de la casa o con los vecinos del condominio. ¡Qué gran regalo les vamos a entregar a nuestros hijos!

Beneficios de jugar al aire libre

Jugar al aire libre tiene muchos beneficios para los niños. Acá te dejamos 10 de ellos para que veas que bien les hace.

Desarrollan huesos más fuertes

 Los niños que pasan mucho tiempo encerrados, no reciben suficiente rayos de sol y, por ende, tienen insuficiencia de vitamina D.

 Niños más saludables

Los expertos aseguran que una hora mínimo de juego al aire libre es básica para evitar la obesidad y diabetes infantil.

Mejora su visión

Recientes estudios han demostrado que los niños que juegan al aire libre, tienen menos incidencia en el uso de lentes ópticos.

Menos depresión infantil e hiperactividad

El tiempo al aire libre, en contacto con la naturaleza, le entrega a los niños calma.

Mayor tolerancia/menos pataletas

Los niños que pasan la mayor parte del día viendo televisión o frente a una pantalla tienen menos tolerancia, paciencia y atención. Es fundamental el juego al aire libro y con otros niños para el desarrollo completo de los niños.

Son más amigables

Los niños cuando juegan al aire libre se relacionan unos con otros y juntos crean diversos juegos. Mejoran sus habilidades sociales.

Son más creativos

Los niños mientras más jueguen al aire libre tienen más apertura de mente, lo que les permite ser más creativos, tener más imaginación e invención para jugar con elementos de la naturaleza.

Menos agresivos

Al no verse enfrentados en gran cantidad por estímulos de violencia (por ejemplo, en la televisión) se dan cuenta de que es posible solucionar los problemas de otra manera y no necesitan ser violentos.

Mejores notas

Cuerpo sano, mente sana. Cuando los niños juegan y se divierten al aire libre, se llenan de energía, descansan mejor, se alimentan bien y eso repercute en un mejor rendimiento en el colegio.

Mayor esperanza de vida y adultos saludables

Los especialistas estiman que los niños sedentarios y con obesidad, pierden entre 3 a 5 años de su esperanza de vida.

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Hijos

El frasco de la calma para ayudar a los niños en momentos de estrés

Hay momentos donde los llantos, gritos, peleas y todo lo que sucede nos lleva a altos niveles de estrés. A nosotras, y a los niños. Pero la diferencia es que los adultos muchas veces podemos controlar esos sentimientos, mientras que los niños se ven desbordados por una cantidad de emociones y sensaciones que no saben controlar. Para eso, podemos contar con el frasco de la calma.

Hoy en día el Método Montessori y su ideología educativa son un referente en todo el mundo. Su éxito se debe principalmente a sus bondadosas técnicas, pensadas para empoderar a nuestros hijos, responsabilizarles de sus acciones, reforzar su autoestima y conseguir que desarrollen una personalidad armoniosa y equilibrada.

Frasco de la calma

Una de sus ideas más fascinantes, curiosas y sorprendentemente efectivas es su frasco de la calma, una sencilla técnica con la que calmar y controlar las rabietas, molestias y llantos de nuestros hijos.

El frasco es una simple botella de vidrio o plástico lleno de agua, pegamento y brillantina. Éste debe ser agitado frente a los ojos del niño, con la intención de desviar su atención hacia los patrones y movimientos del liquido. Acompañando la acción de un tono cordial e instrucciones sobre su respiración, iremos concentrando al niño en el objeto consiguiendo que se calme.

Poco a poco iremos haciendo consciente a nuestro hijo de la relación que hay entre despejar la mente, cuidar la respiración y la reducción del miedo, el estrés y la ansiedad.

Siempre ten en cuenta al aplicar este método que lo estás utilizando para calmar a tu hijo y NO para castigarlo.

La ciencia detrás de este sencillo, pero eficaz método, radica en que el frasco permite a los niños organizar y centralizar su sistema nervioso central en un estímulo concreto.

Cuando los niños están estresados, su ritmo cardíaco y su respiración se aceleran y su mente se bloquea. Pero al momento de concentrarse en la lenta caída de la brillantina y sus formas, se genera una orden inconsciente que comunica al cerebro que disminuya la agitación. Poco a poco se crea una relación entre este patrón visual y la calma.

Nunca olvides que cada niño es único y responde de manera diferente frente a todos los estímulos que le presentes. Ante el frasco de la calma también será así. Por esta razón no debes olvidar que esta es una técnica, y como cualquier otro aprendizaje, requiere de cierta práctica.

¿Cómo se prepara el frasco de la calma?

Para los ingredientes, sólo necesitas lo siguiente:

  • 1 frasco de plástico (para evitar accidentes) y del tamaño correcto para la edad de tu hijo/a
  • 1 o 2 cucharadas de pegamento con brillo
  • 3 o 4 cucharadas de brillo del color que quieras (o el que sea el favorito de tu hijo/a)
  • 1 gotita de colorante
  • Agua caliente

Ahora sólo debes mezclar los contenidos, dejando un espacio arriba para que se pueda agitar y listo. Ya tienes tu frasco de la calma.

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A mi hijo le gusta tocarse y no sé qué hacer

Como padres muchas veces hemos visto a nuestros hijos tocarse y no sabemos mucho cómo reaccionar. Hoy les queremos compartir este texto de Pere Font, que encontramos en la página Solo Hijos.
Alrededor de los 3 o 4 años, la mayoría de niños descubrirán zonas de su cuerpo que les producen una sensación de placer y es por esto que comenzaran a tocarse sus genitales buscando precisamente esta sensación placentera. Este comportamiento hace que muchos padres no sepan como actuar preguntándose cosas como si hay que retarlos o hay que distraerlos o si se debe consentir esta conducta.

Afortunadamente hemos dejado atrás la época en que algunos padres cuando sorprendían a sus hijos pequeños tocándose los genitales les gritaban: “¡No te toques!”, “¡Si te la tocas tanto te la cortaré!”, y otras frases por el estilo que, a menudo, no hacían otra cosa que provocar una sensación de angustia en el niño ante la reacción de sus padres por un comportamiento que no imaginaban que pudiera ser malo, porque les proporcionaba placer.

Actualmente la mayoría comprende que ésta no es la conducta a seguir, pero en muchos casos tampoco saben muy bien qué deben hacer en esta situación. Por un lado piensan que es normal que su hijo quiera tocarse y juegue con su cuerpo y descubra el placer, pero por otro, no saben si este tipo de juegos va a ser perjudicial o debe tener un límite.

En general los niños se tocan por placer, por aburrimiento y también por curiosidad. Los niños exploran su cuerpo y aprenden las diferentes sensaciones que éste les produce. No por esto tenemos que pensar que los niños se tocan “por vicio” o de una manera perversa, más bien todo lo contrario: la necesidad de conocer y explorar el propio cuerpo es connatural al mismo proceso de crecimiento, y esta exploración se desarrolla en mayor medida cuando la actividad produce una cierta dosis de placer.

De hecho experimentan placer genital desde su nacimiento. Así, los niños tienen erecciones de la misma manera que a las niñas se les lubrifica la vagina en numerosas ocasiones a lo largo de toda su infancia.

En el caso de los niños se produce además el hecho de que el descubrimiento de la erección no tiene que ver sólo con el placer, sino con la curiosidad de ver como una parte del propio cuerpo cambia de tamaño en determinadas situaciones, lo que facilita todavía más la asimilación a un juego de esta peculiaridad fisiológica.

Por todo esto, el hecho de que los niños y niñas de estas edades se toquen, jueguen e investiguen sobre el sexo o su sexualidad debe ser considerado como absolutamente normal a todos los efectos.

Es importante que como padres sepamos algunas cosas sobre la sexualidad de los niños de estas edades:

  1. Al igual que otras actividades normales en el mundo del niño, estos juegos pueden ser nocivos sólo cuando son practicados en exceso, es decir, cuando fomentan el aislamiento o provocan irritación en los genitales. El tocarse sólo es patológico cuando vemos que produce angustia en lugar de eliminarla, y si produce angustia, habitualmente es debido en mayor medida a la actitud de los adultos que a cualquier otra causa.
  2. No es correcto hablar de masturbación a estas edades, ya que la masturbación en el mundo del adolescente o del adulto tiene una serie de connotaciones que no son aplicables a esta edad.
  3. En todo caso podemos hablar de erotismo, de autoerotismo o de los juegos eróticos de los niños, que es la forma como los niños y niñas descubren y viven su propio placer.
  4. Los niños de esta edad se encuentran todavía volcados en si mismos, por ello sienten especial curiosidad por su propio cuerpo y por las diferencias entre los genitales de uno y otro sexo.
  5. También es el momento en que consolidan la convicción sólida de ser niño o niña.
  6. En esta edad, imitan algunas conductas de los adultos, especialmente en cómo un sexo se relaciona con el otro o en cuáles son las tareas domésticas que desarrollan padre y madre.
  7. Dicen garabatos o hacen referencia a temas sexuales como un juego.
  8. Hacen las primeras preguntas sobre algunos temas sexuales como la diferencia entre sexos o de donde vienen.
  9. Miran por debajo de la ropa a sus compañeros de juegos y a las muñecas.

En resumen, los niños aprenden y viven su sexualidad como algo normal en la medida en que los adultos también la asumamos con normalidad y no como algo sucio o feo, sino como algo que forma parte del proceso de crecimiento de cualquier individuo y que le va a permitir incorporar progresivamente una serie de actitudes, comportamientos e informaciones que le ayudarán a desarrollarse como un ser sexuado, sano, y con capacidad de disfrutar cuando sea adulto de una vida sexual gratificante.

 

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