Columnas, Memé

¡NO AL ABORTO! Las razones de @memecarranca

no al aborto

Mucho se ha hablado este último tiempo del aborto. Que es fundamental que se apruebe el aborto terapéutico, que es importante dar la opción de abortar a niñas que son violadas. Hay varios que llegan a decir que las mujeres son dueñas de su propio cuerpo y como tal, pueden decidir si tienen o no tienen a esa guagua que engendraron.

Bueno… Antes de comenzar a plantear mis ideas debo decir: soy una persona 100% pro vida. Para mi la vida comienza desde el minuto en que un espermio pasa la barrera y se junta con el óvulo para generar VIDA. Si, para mi hay vida desde el minuto uno.

Es cierto que el aborto terapéutico es una decisión país que debe plantearse, analizarse y tomar decisiones correctas. Creo que no sacamos nada con prohibir, si no que más bien debemos educar y formar para que cada persona tome las decisiones indicadas. ¡No tapemos el sol con un dedo! Los embarazos no viables se producen, son una realidad que puede tocar a cualquiera de nosotros. Y está en la fortaleza propia como este hecho puede afectar para siempre a una mujer, a una pareja, a una familia.

La pregunta es ¿Qué culpa puede tener este pequeño bebé?… Creo en Dios y creo también en que todos venimos a este mundo con una misión. Es por ello que estoy segura que cada uno de esos pequeños embriones o fetos que mueren en el vientre de sus madres vienen al mundo a darle amor, fortaleza, entereza, garra a esa mujer  y a quienes lo rodean. Sea que uno está destinado a vivir 100 años o tan solo un par de meses en la barriga de la mamá, todos, TODOS, por igual merecemos y tenemos el derecho a vivir.

Conozco casos de familias que han vivido un embarazo no viable, mujeres que han visto cambiar su cuerpo por 9 meses sabiendo que cada día que pasaba era un día menos con esa cercanía maravillosa de un hijo en el vientre… y que aquella cercanía no duraría más que unos segundo. Pero hay veces en que ese instante se transforma en segundos, minutos, horas de sostener esa vida en los brazos… La reflexión está en estos casos: esa guagua no sobreviviría al parto, pero ahí está en brazos de sus padres… ¿Acaso no tiene derecho a vivir esos mínimos momentos? ¿Acaso la misión de ese pequeñísimo ser no es abrazar a sus padres y llenarlos de amor y felicidad por esos pequeños e infinitamente valiosos minutos?

La excusa y razón que siempre usan quienes aprueban el aborto es la violación. “¿Qué pasa si violan a tu hija adolescente y queda embarazada?” Tengo 3 niñitas y con el horror que me provoca pensar en esta situación puedo decir: esa guagua tiene el derecho a vivir. No por  la horrible situación que ha vivido esa pequeña niña, no por el robo monstruoso de su niñez, no por los macabros recuerdos, no por los miles de traumas, esa adolescente además se debe transformar en asesina. Seamos claros, un aborto es un asesinato… un crimen que carga en su corazón y en el alma cada una de las madres que toman esas horrorosas decisiones. Entonces porqué la sociedad insiste con cargar a esas pobres mujeres con un nuevo pesar en su corazón.

OK! Entiendo que es un embarazo no deseado, que la forma en que llegó son horribles. Pero la vida ya existe y ese ser viene con su misión incorporada, misión que desaparece si lo hacemos desaparecer, con el consecuente desbalance de energías que implica.. Esa niña, tiene que llegar a ser madre por alguna razón… pero más fuertemente, ese pequeño ser eligió a esa madre por que están destinados a vivir una vida juntos… ¿Qué fuerza puede tener la decisión de cortar ese vínculo? ¿Con qué derecho hacerlo? Sea cual sea la razón por la que esa célula se debe transformar en vida es válida porque la vida está presente desde el momento de la concepción.

Por eso ¡NO AL ABORTO!

 

Read More...

Columnas, Memé

Crecer, madurar, avanzar y ser pareja por @memecarranca

the story of us

Hoy más que hablar de mis vivencias, opiniones o anécdotas quiero compartir con ustedes un extracto de una película tan especial que cada vez que la veo me toca el alma. La primera vez que la vi era soltera y sin compromisos… fue un par de semanas antes de conocer a quien ha sido mi pareja por más de 12 años. En nuestra primera “cita nocturna oficial” comentamos algunos pasajes de esta bella película.

Tiempo después él me pidió pololeo de la misma forma en que el protagonista pidió matrimonio… cada vez que estamos no tan bien o mal definitivamente nos topamos con estas imágenes dando vuelta en el cable y las volvemos a revisar.

Siento que son tan ciertas, reflejan tan bien lo que sucede en la vida real… vivir en pareja es mucho más que un “vivieron juntos y felices para siempre” y nos hace darnos cuenta de que las relaciones de pareja son un mundo cada día, de que se necesita trabajo, empuje, amor y un grado de compromiso eternamente grande para que las cosas resulten.

Nos casamos con la seguridad de que queremos vivir nuestra vida al lado de esa persona: queremos levantarnos y acostarnos junto a él… pero jamás pensamos que eso significa conversar, dialogar, construir, trabajar, transar, negociar, reconciliar, perder, ganar… VIVIR una vida junto a otra persona. Las dificultades son pan de cada día, como también lo son las alegrías y los buenos momentos.

Nos casamos con una persona porque la amamos, pero nunca pensamos que esa persona continuará su propio camino: madurará, tendrá nuevas ideas, metas y objetivos, cambiará de parecer, tendrá distintas opiniones, engordará, le saldrá arrugas y canas, se pondrá mañoso y mal genio… TODOS, sin excepción, mutamos en la medida que avanzamos… sería bastante fome la vida si nos quedamos en esa persona que fuimos a los 21, 24 o 32. Y entonces, ¿Porqué muchas veces las peleas llegan a un “estás tan [email protected]”?, cuando nos conocimos no habrías hecho esto.

Podría escribir tanto sobre este pasaje de la película, pero prefiero que ustedes lo vean y nos cuenten si se sienten representadas, si han vivido situaciones parecidas… Si, en algún grado, se sienten representadas con estos diálogos.

[youtube WWeAqCcWLJ0]

Read More...

Columnas, Memé

Father´s cup por @memecarranca

fathers cup

Ayer acompañé a mi marido a participar en la Father´s Cup, campeonato de fútbol en el que participan la selección papás de distintos colegios de Santiago. Fue bastante entretenido ver a mi pareja disfrutar como niño chico con otros hombres que poco conocía.

El orgullo de Crescente, mi hijo, al ver a su papá jugar por los colores de su colegio no tenía nombre. Como ya les he contado en otras ocasiones, él no es un niño fanático del fútbol, pero ayer se transformó en un verdadero comentarista deportivo, vibraba con cada jugada de su papá en la cancha. ¡Estaba infinitamente feliz de poder compartir esta instancia con su papá! Se sintió importante, completamente privilegiado con poder aportar con su propio papá en la misión de formar un equipo para representar a su colegio.

Pero lo que más me llamó la atención es la capacidad que tienen los hombres de jugar  durante toda su vida… y con gente desconocida. En el caso del equipo que representaba al colegio de mis hijos, son apoderados que se han visto un par de veces en el año y que no tienen mayor relación entre ellos, pero son capaces de poner una pelota y trabajar por el simple objetivo de hacer goles en el arco contrario.

¿Cómo sería en el caso de que fuera un equipo de mujeres? Bueno, en primer lugar, la selección no podría hacerse de a una, si no que cada una debiera ir con una amiga para poder recién empezar a pensar en armar un equipo. En segundo lugar, tendríamos que armar una reunión previa para conocernos y saber el nombre, edad, cantidad de hijos, nombre del marido, profesión, colegio… hasta fecha de bautismo! ¿Cómo vamos a jugar con personas que no conocemos? En tercer lugar, estaríamos un par de semanas, meses quizás, poniéndonos de acuerdo en el color, diseño y forma del uniforme. Y en cuarto lugar, ¡es imposible que logremos jugar un día domingo! Que no tengo nana, que justo es el cumpleaños de la hija de la vecina de mi hermana, que hasta qué hora será porque mi mamá me está esperando a almorzar.

Sé que es bien caricaturezco lo que les planteo, y la idea es que así sea. Porque me llamó enormemente la atención que un grupo de 15 o 20 hombres desconocidos sean capaces de realizar una misión en común. ¡Somos tan distinto! Nuestra mente funciona de forma tan diferente… Y lo más importante, es que en esas mentes un poco (demasiado en algunos casos) menos estructuradas que las nuestras, siempre está la posibilidad de volver a jugar. Honestamente es una característica que envidio, me encantaría tener esa capacidad ya que es una forma muy efectiva de conectarse con lo que somos y siempre hemos sido, de conectarse con la persona que se esconde detrás de tantas responsabilidades y obligaciones de la vida diaria.

Read More...

Columnas, Memé

¡Las mamás no se enferman! por @memecaranca

hijos_enfermos_

Este fin de semana largo tuve a los cuatro niños enfermos. En tandas de a dos o de a tres TODOS quejándose de dolor de estómago. No tengo idea de cuántas veces corrí al baño con alguno de ellos, cuantos juegos de sábanas se usaron por cama, ni cuantos aerosoles desinfectantes se usaron en la casa. Fue un fin de semana intenso.

Uno de esos días me llamó mi hermana para saber cómo estaban los enfermos y si habíamos caído nosotros, los papás (claro que el padre de las criaturas había pasado por el malestar, pero tuvo que recuperarse rapidito para ayudarme en esta mega emergencia sanitaria en casa). Por mientras hablábamos por teléfono escuché a mi sobrina gritar “Las mamás no se enferman” y lo encontré tan cierto.

Por alguna extraña razón de la naturaleza la mamá jamás se enferma junto a sus hijos. Más allá de las razones médicas, la inmunidad y tantos otros conceptos existe una razón básica: las mamás NO PUEDEN enfermarse al mismo tiempo de sus hijos. Es muy simple: si tengo a un niño quejándose en la pieza, otra vomitando en el baño y una guagua con un olor horrible, ¿En qué minuto puedo hacerle caso al asco que siento? ¿En qué minuto puedo salir corriendo yo a vomitar?… Sencillamente, el espacio no existe, no es posible, viable ni efectivo.

No nos enfermamos porque el hecho de ser madres incluye el chip de “urgente y bloqueo” ¿A qué me refiero? A la capacidad de bloquear las propias sensaciones para poder hacer frente a las urgencias. La maternidad implica una entrega tan profunda, completa y rica a nuestros hijos que somos capaces de sincronizarnos con ellos a tal forma que podemos estar varias noches en vela y despertar de lo más bien solo para cuidarlos y asegurarnos de que están bien. Podemos pasar por alto nuestros dolores y sensaciones desagradables solo por verlos sonreír nuevamente.

La naturaleza es tan sabia que nos entrega la capacidad completa de cuidarlos a toda hora y pese las circunstancias. Es por ello que creo que no es que “las mamás no se enfermen” es que todas nosotras, las mujeres que somos madres, no nos damos el espacio, el tiempo ni la preocupación de enfermarnos cuando ellos están enfermos. La entrega es tal que es más importante cuidarlos que hacernos caso de nuestras propias necesidades.

Es por ello que no dejo de admirable de los perfecto del mundo que vivimos, de lo maravilloso de ser madres y de lo profunda que puede llegar a ser la conexión con nuestros hijos.

Read More...

Columnas, Memé

El quiero y el debo por @memecarranca

mujer-feliz

Todas vivimos en la encrucijada del quiero y el debo: quiero seguir durmiendo, debo levantarme a dejar a los niños al colegio; quiero comerme una hamburguesa, debo comer lechuga; quiero dormir con mi guagua acostada en mi cama, debo enseñarle a dormir sola… Y la lista es eterna, podría estar la vida entera enumerando la cantidad de cosas que queremos, pero reemplazamos por el debo.

Es que vivimos en un mundo en donde prima lo urgente y no lo importante. Lo urgente es llevar a los niños al colegio, hacer dieta, que la guagua duerma en su cuna. Eso es lo que la sociedad dice que está bien, lo que debemos hacer para cumplir un objetivo y a fin de cuenta ser feliz para el sistema. Pero alguna vez te has preguntado ¿Qué es lo realmente importante para mi? ¿Qué es lo que me hace feliz? ¿Qué parte del día la dedico a hacer lo que quiero hacer, lo que me llena el alma, lo que me hace feliz?

Debo confesar que esta es una de las reflexiones que logran hacerme perder en mis pensamientos. Amo a mis hijos, y cada vez los veo menos, amo a mi esposo y cada vez tiene que trabajar más horas al día para “darnos todo” lo que necesitamos. Y entonces, ¿qué minuto tengo para disfrutar de lo realmente importante? ¿Qué minuto del día tengo para sentarme a mirarlos crecer, para tener una conversación profunda, para reír con el solo hecho de estar juntos? Y entonces, si no tengo el tiempo para estar con ellos, para disfrutar a lo más maravilloso que tenemos: nuestra familia, ¿qué es aquel “todo” que la sociedad nos ha convencido que es importante? ¿Qué es aquel “todo” que seguimos juntando en nuestras casas, en el clóset, en el estacionamiento, en la despensa? ¿Es este “todo” el que nos hace felices?

No crean que soy hippie ni nada por el estilo, en mi clóset deben haber unos 30 pares de zapatos, unos 40 de pantalones, 15 carteras y miles de poleras, y me encanta que estén ahí. Pero todos los domingos, sin falta, me acuesto con la sensación de que es necesario hacer un cambio y comenzar a vivir la vida considerando como urgente e importante a la felicidad, este debiera ser el centro de nuestra vida, el objetivo, el camino y el final.

Pero ¿Cómo hacemos coincidir aquella felicidad con el mundo actual? Creo que hay dos formas: escapando a vivir en una isla, cosechar tomates y lechuga y volver al origen o transformar mi rutina en un camino hacia la felicidad… creo que voy por la segunda opción.

Ok! No puedo estar todo el día con mis hijos porque ellos deben aprender, pero sí puedo estar realmente al lado de ellos en las tardes y el fin de semana. No puedo estar junto a mi pareja 24/7 pero si puedo estar con él un par de horas al día y usarlas para conversar con el corazón, para mirarnos a los ojos y para acariciarnos. No puedo sentarme todos los días a observar crecer a mis hijos, pero sí puedo mirarlos todas las noches cuando se acuestan en su cama y guardar todas esas imágenes en el disco duro de mi cabeza.

Muchas veces nos “quedamos pegadas” imaginando un mundo mejor, con menos preocupaciones, más comodidades, menos responsabilidades y más tiempo. Pero son pocas las veces en las que nos sentamos a observar lo que realmente tenemos, las posibilidades que nos da la vida de ser felices y disfrutar de lo maravilloso de un día soleado, de la calidez de un abrazo o de la pasión de un beso. De la increíble oportunidad que se nos regala cada día al despertar acompañadas, de los espectacular de poder ver, oír, tocar, sentir, oler a nuestros hijos crecer.

A fin de cuenta, la felicidad la encontramos en lo más profundo de nuestros corazones, lo importante es que cada una de nosotras haga el trabajo profundo, intenso, consciente y real de encontrar qué es lo que realmente nos hace feliz… porque a fin de cuenta, si lo hacemos tan consiente, presente y concreto es posible decir: quiero y debo ser feliz.

 

Read More...

Columnas, Memé

Un lugar para reiniciarnos por @memecarranca

maitencillo

¿Todas tenemos un lugar que nos hace reiniciarnos? Un sector en el planeta que nos hace estabilizarnos, volver al origen, volver a sentir aromas y a disfrutar de texturas. Volver a disfrutar de cosas simples, con lo cotidiano de tener a nuestra pareja y a mis hijos a mi lado. Un lugar que nos llena de vida y nos entrega tranquilidad. Un lugar al cual recurrir cada vez que sentimos que nos escapamos del centro, cada vez que nos damos cuenta que hemos dejado de lado lo importante por lo urgente.

No sé si todas lo tenemos… Solo sé que yo lo tengo.

Mi lugar en el planeta es Maitencillo. Desde que tengo 15 años disfruto de su olor maravilloso, de la suavidad de su arena y de la fría temperatura del mar. Cada rincón de este balneario me evoca los más bellos y reconfortantes momentos.

Con mi marido nos conocimos, reconocimos y conquistamos en este mágico lugar. Desde ese día, nunca hemos dejado de ir. Todos los años, aunque sea por el día, llegamos a este lugar y volvemos a ser nosotros.

Es cosa de llegar y comenzar a revivir tantos maravillosos momentos: paseos descalzos por la playa, tardes enteras bajo el sol, castillos de arena, clases de surf, paseos por la feria, comidas en distintos lugares, conversaciones eternas y sin apuro. Para nuestros hijos es su segundo hogar, caminan por la calle como si fueran los dueños de casa, saben donde ir, qué comer y qué comprar en cada rincón.

Pero más allá que solo recuerdos, Maitencillo para nosotros es el punto de inicio. Es en este lugar en donde nos reconocemos, nos volvemos a observar, a escuchar, a vibrar con nuestra presencia. Lo bueno es que ambos sabemos el efecto que nos produce… cada vez que nos hemos visto enfrentados a grandes problemas terminamos aquí.

Es extraño que un lugar produzca este efecto. Ambos nos damos cuenta de que nuestro “switch” cambia. Ambos nos sentimos más y mejores en sus rincones.

Maitencillo, el lugar que nos enamoró y nos reenamora cada vez que estamos allá. El lugar que año a año nos ve crecer. El lugar que todos los veranos recibe feliz a nuestros hijos: primero una pequeña niña, hoy un batallón completo de pequeños que desordenan su arena.

Somos realmente felices en este lugar, nos sentimos únicos e importantes. Somos capaces de desconectarnos… somos capaces de volver a ser lo que fuimos: dos jóvenes sin más apuro que la luz del sol, sin más pertenencias que una toalla y un traje de baño y sin más responsabilidades que nosotros mismos.

Read More...

Columnas, Memé

“Por favor” y “gracias” desde lo más profundo por @memecarranca

gracias

Hace días que medito sobre un tema bastante común y que por culpa del ritmo de vida que llevamos, suele pasar inadvertido: ¿Cuántas veces al día damos las gracias?

Desde pequeños nos enseñan que existen las “palabras mágicas” que debemos usarla cada vez que necesitamos algo o cuando satisfacen nuestra necesidad. Por favor  y gracias son conceptos en los que todos los padres ponemos énfasis a la hora de educar a nuestros hijos… Pero ¿cuántas veces nosotros usamos estas palabras? Cada vez menos.

Estamos apurados, corriendo por las calles y llegando tarde a todas partes. El tiempo es cada vez menos, pareciera que los minutos volaran… y en medio de esta vorágine dejamos de observar a quienes nos rodean, dejamos de usar palabras tan importantes como un “buenos días”, “por favor” y “gracias”.

Creo que todas hemos visto alguna vez esa imagen que dice “Un café por $1000. Un café, por favor $800” Es que es tan importante usar estas palabras y tan común dejarlas siempre en el aire creyendo que sobran.

¿Cómo van a aprender nuestros hijos a dar las gracias si nosotros no agradecemos? ¿Cómo van a aprender a saludar si no lo hacemos?

Pero mi reflexión de hoy va mucho más allá. Va encaminada hacia la importancia de agredecer. De dar las gracias en primer lugar a nuestro entorno: a la cajera del supermercado, al niño que embolsa las compras, al hombre que nos hecha bencina, a nuestros hijos por llenar nuestra vida de colores, a nuestra pareja por hacernos felices.

¡Sería tanto más linda y feliz nuestra vida si nos detuviéramos a agradecer! No tan solo por el hecho de hacer feliz al otro con nuestras palabras, si no que también por todo lo que ganamos nosotros mismos al agradecer. Es que para dar las gracias debemos conocernos, saber qué nos gusta y qué no, qué nos causa placer y qué nos hace felices. solo desde ahí podemos agradecer a nuestro entorno. La vuelta, entonces, es perfecta: me conozco a mi misma y hago feliz a mi entorno con palabras lindas. ¡Simple, no!

Bueno la invitación es entonces  a agradecer… Desde los más profundo de nosotros mismos, desde ese yo que callamos con el ruido de la mente y de este mundo que vuela. Agradecer desde el fondo de nuestro corazón por las maravillas que la vida nos entrega, por el día a día, por amanecer cada mañana, por respirar, amar, sonreír y observar. Mirar la vida y agradecer por lo que nos hace feliz y por lo que no tanto, pero que nos hace crecer.

 

Read More...

Columnas, Memé

Mi pequeño niño lector por @memecarranca

verano 09 & new house! 065

Escribo sentada en una biblioteca infantil. El silencio maravilloso y la magia de los libros me inunda. Estoy acá porque es el panorama favorito de mi hijo de 7 años. ¡Si! Por mientras sus amigos se dedican a chutear una pelota o a manejar una bicicleta, él prefiere sentarse a leer. Para mi es maravilloso… es todo lo que soñé poder regalarle a mis hijos: el increíble, soñado, infinito y alucinante mundo de los libros.

Es por ello que lo acompaño feliz, que cada vez que puedo le compro sus libros favoritos, que defiendo con uñas y dientes su magnífico hobby.

Es extraño lo que sucede con nuestros hijos, sabemos que no debemos proyectar en ellos todo lo que quisimos ser y no pudimos, pero es innevitable no hacerlo… y es por eso que desde que mi hijo descubrió el mundo de las letras (recién cumplidos los 4 años) ha sido un tema de discusión con mi pareja.

No es que él se oponga a su pasatiempo, de hecho es algo que lo enorgullece… pero es difícil darse cuenta que ciertas partes de lo que soñaste para él no es la realidad. Es que a todos los hombres les pasa, cuando el doctor les dice: “es un niño” lo primero que hacen es imaginárselo junto a una pelota de fútbol 24/7, siendo el popular de su curso por la cantidad de goles… y por qué no, también lo imaginan triunfando en un equipo de renombre. Pero no siempre es así, al menos para nosotros.

En vez de un astro del balón tenemos a un interesantísimo hijo que prefiere ir a la biblioteca que jugar fútbol en el patio del colegio. Nos ha costado entenderlo, sobre todo a su papá, pero aquí está acompañándome en este silencioso lugar.

Es increíble todo lo que la lectura puede regalarle a un niño. Es gracias a ella que este pequeño tiene un lenguaje que ya lo querría cualquier persona varios años mayor que él, conoce tantas cosas, puede hablar de tantos temas… tiene una imaginación tan extraordinaria y llena de situaciones, seres y paisajes. Es capaz de plantear sus ideas con tal claridad que asombra… conoce el mundo y su mundo mucho más que nosotros mismos los adultos.

La invitación de hoy no es solo a estimular la lectura en nuestros hijos… Lo que quiero transmitir es que sea lo que sea que nuestros hijos elijan desde muy pequeños debemos acompañarlos y estimularlos para que disfruten de sus gustos y elecciones, para que aprendan más de lo que realmente les interesa. A fin de cuenta para ser felices necesitamos desarrollar nuestros talentos, conquistar nuestros sueños y hacer lo que nos gusta hacer. Cada vez que nazca un niño el pensamiento debiese ser tan simple como “quiero que sea extremadamente feliz”

 

Read More...

Columnas, Memé

La experiencia de formar una familia grande por @memecarranca

familia

“¡CUAAATRO!” Esa es la reacción que recibo de todas las personas cada vez que les digo que tengo cuatro niños. “¿Cómo lo hacen?” – continúan. La respuesta es bastante parecida a la que daría cualquier mujer que es madre “con muchos cuidados, kilos de paciencia, toneladas de entrega y por sobre todo amor, un amor infinito y a prueba de todo”

Hoy quiero contarles un poco cómo es mi vida con cuatro hijos. Para comenzar vale aclarar que mi marido y yo tenemos una visión de la vida bastante poco usual. Desde el primer día de nuestro matrimonio (hace ya más de 10 años) nos dimos cuenta de que si hacemos las cosas con y por amor, Dios siempre proveerá. Fue así que pasamos de ser una pareja de jóvenes con una guagua viviendo en la casa de mis papás a lo que somos hoy: 6 personas que viven muy bien, de forma tranquila y que tenemos la posibilidad de darnos gustos.

Y entonces: ¿Cómo es nuestra vida con cuatro niños? ¡Intensa! Comienza muy temprano con una guagua paseándose por la casa despertando a sus hermanos gritando “a papa…a papa” y de ahí no para hasta las 8:30, 9 de la noche… es un ir y venir constante: levanta a la guagua, viste a la guagua, lleva a la guagua, trae a la guagua, levanta a los niños, lava a los niños…” una secuencia que no tiene fin. En mi casa siempre hay algo que hacer (y gracias a Dios tengo una mujer que me ayuda, que quiere a mi guagua tanto como si fuera su nieta… y a los mayores los cuida como si fueran propios) Siempre hay un juguete que recoger, una mancha que limpiar, un poto que lavar, un cuaderno que revisar, un plato que servir… Siempre hay un niño que necesita cuidados, uno que necesita que lo escuchen, uno que no se está portando bien. La “hora poto”, como le digo a la última hora del día en que hay que bañar, dar de comer y acostar, es eterna y agotadora. Siempre hay un ” mamáááááá” en mi oreja, siempre hay alguien que no encuentra su estuche, su piyama o su juguete favorito. La televisión de mi pieza está encendida todo el día y hasta he llegado a pensar que el sonido de las desagradables vocecitas que transmite me ayuda a concentrarme. Llevo 9 años viendo el Discovery Kids, comprando pañales y paseando un coche. 9 años despertando en la noche, saliendo atrasada, corriendo por las calles de Santiago dejando y buscando niños.

¡Pero es maravilloso! Despierto todas las noches con una pequeñita que me dice “¡te quiero! ¿puedo dormir contigo?”, en la mañana siempre hay una guagua en mis brazos agarrando a patadas un computador (“porqué toca esto y no me toca a mí”, pensará…) apenas llega la hora de salida del colegio me llega un whatsapp preguntando “¿donde estás mamá? (como si algún día se me fueran a olvidar) y religiosamente todos los días llega un niño a contarme chistes de Condorito. Nunca jamás estoy sola, si me ven triste me hacen cariño y si estoy feliz sonríen conmigo. Son felices con las cosas más simple: un helado de palitos a la salida del colegio, un chicle en la bomba de bencina o un chocolate en la caja del supermercado los transforma en la persona más feliz del universo.

¿Y saben que es lo más lindo de tener una familia grande? El amor infinito que vivimos. Siempre les he dicho a mis amigas que con un poco de susto esperan a su segundo hijo: “tener un segundo, tercero, cuarto hijo es ver multiplicar el amor” Sí, con solo un hijo en una casa se viven solo dos tipos de amor: de madre/padre a hijo y de hijo a madre/padre, cuando entra un nuevo factor el amor se multiplica porque ya no son 3 personas en la relación y todos ahí se aman por lo que la relación y el sentimiento crece exponencialmente.

Es cierto, tener cuatro hijos es una experiencia potente las 24 horas del día, pero es una misión maravillosa formarlos, cuidarlos y amarlos… Estar presente en la vida de cada uno de ellos en igual proporción. Hay que saber organizarse y dividirse, hay que saber privarse y dejar de lado, hay que saber conocerlos y darles en el gusto, hay que saber poner límites, horarios y armar rutinas, hay que saber amarlos a todos por igual, hay que entender que las diferencias no son válidas  ni hacen bien. Hay que comprender que mi rol como madre es hacerlos vivir en el mejor mundo que podamos darle… Tener cuatro hijos es tener 10 ojos y 8 brazos… y como sé que no puedo ser un monstruo de estas características, ser madre de cuatro hijos es tener un amor infinito y una capacidad de entrega sin fin. Es acostarse agotada y feliz sabiendo que sin sanos y que en la vida de cada uno de ellos reina la alegría.

 

Read More...

Columnas, Memé

¿Qué es ser familia? por @memecarranca

IMG_5746

Estas Fiestas Patrias tuve la suerte de compartir con toda mi familia: de disfrutar a mi marido y mis hijos, de regalonear con mis papás y conversar con mis hermanos. De ser feliz con la sola sensación de tener a todos mis afectos cerca, de ser feliz con la simpleza de ser familia, de amar, de sonreir, de tener un pasado común y un futuro juntos.

Muchas veces damos por obvia a la familia, sabemos que están ahí, pero dejamos de preocuparnos por ellos. Muchas veces olvidamos la importancia de una llamada, de compartir unos minutos el fin de semana, de recordar juntos. Creo que ahí esta la base de una familia: en los recuerdos de los buenos momentos.

Muchas veces, cuando somos padres, nos preguntamos si lo estamos haciendo bien, si tenemos una familia como corresponde, si damos el ejemplo que debemos a nuestros niños, si viven en el ambiente indicado… y tantas, TANTAS preguntas más.  En estos 9 años de maternidad me he dado cuenta que estas preguntas solo las responde un gran concepto: AMOR.

Un niño que nace, vive, escucha, recibe, come, siente, respira amor es un niño feliz, es un adulto sano y realizado. ¡Es simple! Muchas veces nos complicamos la vida buscando comodidades: una buena casa, un excelente colegio, auto cero kilómetros, vacaciones en el balneario de moda, viajes… tantas cosas que al final son solo maquillaje. Lo importante es como nos relacionamos con nuestros afectos, cuanto amor somos capaces de entregar, cuantas caricias estamos dispuestos a dar, cuantos buenos momentos queremos compartir, cuanto de lo que nos hablan estamos dispuestos a escuchar.

Este fin de semana celebramos el cumpleaños de mi papá y miles de respuestas vinieron a mi mente. Con la sabiduría que solo dan los años mi papá tomó la palabra y con la voz más entrecortada que de costumbre nos dijo:  “Muchas veces los cumpleaños y Navidades quedo con una sensación extraña… con un vacío… Cuando vienen a mi casa, llegan llenos de paquetes y de guagua colgando… y yo lo único que quiero es abrasarlos…¡Y no puedo!” Palabras infinitamente ciertas y simples que hicieron que mi hermana y yo nos quebráramos en un llanto desde el fondo del corazón y que mis hermanos escondieran alguna lágrima bajo sus lentes oscuros.

Quizás para muchas de ustedes no tengan mayor sentido estas palabras, pero las invito a reflexionar en su significado más profundo… Al final de nuestros días lo importante va a ser el amor… y desde el principio de nuestra existencia es así, sólo que a veces lo olvidamos, solo que a veces se esconde detrás de toda la materialidad con la que nos bombardean a diario. ¿Qué valoramos más un regalo caro o la gracia de compartir con quien lo entrega?

Creo que este es el único camino hacia ser familia, y ser familia feliz: el amor. Vivir con la sensación que lo importante son los buenos momentos que se comparten, no las cosas que se tienen. Hay que volver a disfrutar de lo simple: de un pequeño asado en casa, de la brisa del mar golpeando la cara, de una buena película compartida en familia, de un paseo por las cercanías de la casa, de un abrazo bien dado, de una sonrisa nacida desde el alma… Si nos damos cuenta, cada una de estas cosas no se compra ni se transa, se dan solo fruto del amor entre dos o más personas. Y eso es lo que quiso decir mi papá… en palabras simples: no quiero que me traigas regalos… quiero que me demuestres tu amor, que me entregues un poco de todo ese amor que te he dado en la vida.

Agradezco a mis papás por habernos dado esta enseñanza… y sueño con celebrar mis 60 y tantos años con una mesa puesta y todos mis cariños sentados en ella.

Read More...