Vitamina “N” para poder ser feliz

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Una vitamina indispensable en la vida de nuestros hijos es la Vitamina “N”. Sin ella es difícil que logren ser felices en su vida adulta. Con solo ir al supermercado o a una tienda de juguetes y ver las pataletas y las actitudes que tienen los niños para entender que están carentes de dicha vitamina.

La vitamina “N” está compuesta por dos letras que influyen en la formación del carácter: NO. El problema es que muchos padres, por temor a “traumar” a sus hijos, se han vuelto demasiado permisivos y democráticos convirtiendo en los niños en consentidos, egocéntricos y rebeldes.

¿Cómo podemos tener hijos felices y adaptados?

El Dr. Rosemond’s (psicólogo infantil) afirma que sus estudios académicos le complicaron más que ayudaron a la hora de educar a sus hijos porque se llenó de teorías, pero no hizo nada por seguir su sentido común. Según él los expertos hicieron que pareciera difícil educar hijos. Hoy en día prevalece la creencia de que los niños necesitan de atención constante aunque la realidad le demostró que esto no es cierto. En un principio, con su primer hijo, comenzó a hacer todo lo que decían los libros pero nada les resultaba por lo que finalmente, decidieron dejar de seguir las reglas y escuchar los que el instinto y el corazón les decía. Hoy en día se considera un experto en educación aunque dice que su mayor aprendizaje fue a través de los errores.

Rosemond´s plantea que es importante como padre recuperar el sentido común. Es necesario saber que, aunque la educación de nuestros hijos no siempre es divertida, no tiene por qué ser complicada y siempre tiene una recompensa. Hay que aprender a confiar en uno mismo cuando estemos educando a nuestros hijos, a fin de cuentas cada uno es experto en educación aunque no lo sepamos.

Seis puntos clave para lograrlo

  1. Si eres casado tienes que hacer que tu matrimonio sea la prioridad evitando que tus hijos se hagan adictos a la atención de los padres. Un hijo adicto a la atención puede terminar confundiendo las necesidades reales con caprichos y tiene más posibilidades de desarrollar después otro tipo de adicciones o de madurar tardíamente e incluso no poder emanciparse a nivel emocional.
  2. Los hijos tienen que obedecer a los padre. Simple y claro.
  3. Los padres debemos dar tareas de la casa a los niños para así establecer en ellos la responsabilidad.
  4. No hay que tener miedo a decirle NO a los niños. Desde los años 50 hasta hace poco los psicólogos decían que la frustración era perjudicial para los niños, que les producía estrés e inseguridad. Frente a esto los padres quisieron “salvar” a sus hijos de algo tan terrible y les concedieron demasiadas cosas, demasiado rápido y, en general, les exigieron demasiado poco y demasiado tarde. Con esto los niños se hicieron cada vez más consentidos, absorbentes y desagradecidos y los papás se fueron frustrando más y más. Hoy sabemos que la frustración en dosis apropiadas ayuda a formar el carácter y a madurar emocionalmente. Si lo que buscamos es que nuestros hijos sean felices cuando crezcan, en lo laboral y lo personal, tenemos como padres la obligación de frustrarlos.
  5. Eliminen los juguetes innecesarios, si los niños tienen muchos juguetes se acostumbran a un nivel de vida que es difícil que tengan en el futuro. Ellos conseguirán ese nivel de bienestar trabajando, sacrificándose y esforzándose al máximo y no gimoteando, exigiendo y manipulando. En la vida adulta esta es una de las actitudes más destructivas y peligrosas que una persona puede adoptar. Los niños que crecen creyendo que pueden tenerlo todoa cambio de nada, nunca se dan cuenta de que las cosas realmente importantes de la vida vienen desde dentro y no caen desde el cielo. Incluso esto puede afectar a su vida personal pues creerán que pueden mantener las relaciones dando y recibiendo cosas en ves de compartir y confiar.
  6. No permitan que vean demasiada televisión, esto impide que jueguen y desarrollen la imaginación.

 

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