Quejas: Cómo esto nos hace ser más negativos

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Estar quejándose todo el día no nos ayuda en nada. Mientras más veces lo hacemos más mal nos salen las cosas. Obviamente no es fácil no tener quejas, todos lo hacemos en algún punto aunque sea un poco pero existen distintos tipos de “quejumbrosos” de acuerdo a su forma de sacar afuera los problemas (según Robin Kowalski, profesor de psicología en la Universidad de Clemson)

Primero está el que “ventila” todos sus problemas, una persona que no está satisfecha con nada y no está dispuesta a escuchar soluciones por muy brillantes que estas sean. Este tipo de personas deja salir sus problemas sin límites afectándose no solo a ellos mismos sino también a quienes le “prestan oído”.

Otro tipo de quejumbroso es el “buscador de simpatizantes”, aquel que siempre te muestra que lo que le pasa a él es peor que lo que te pasa a ti, el que tiende a decir que todo es malo y espera que tu lo entiendas y le tengas lástima.

Los quejumbrosos crónicos, aquellos que ya viven en un estado de reclamo y que cuentan y analizan su problema una y otra vez y en vez de sentirse mejor después de hablarlo encuentran que el problema es peor de lo que pensaban causando más preocupación y ansiedad en ellos.

La idea no es aparentar que todo está bien cuando no es así pero si las invitamos a practicar cambiar del pensamiento negativo al positivo.

La idea es ver la situación como es en el aquí y el ahora y dejar que sea, que aunque suena difícil lo único que se nos pide es mirar y asumir que es lo que nos toca en este momento y saber que va a pasar.

 

Nuestro cerebro va creando y agrupando nuestras neuronas y sus conexiones cerebrales de acuerdo a las experiencias que vamos viviendo. Mientras más repitas una acción o un dicho más grabado a fuego queda en ellas lo que hace que se haga una red neuronal con ese tipo de pensamiento. Mientras más le enseñas a tu cerebro conceptos donde te criticas a ti o a tu entorno más fácil es para él ayudarte a crear y pensar aspectos negativos. Por el contrario, mientras más te dices cosas positivas a ti y a tu entorno más pensamientos positivos encuentra tu cerebro al vivir las situaciones.

Imagínalo de este modo. Si vas manejando un auto por el barro las ruedas dejan una marca en él. Mientras más veces pasas por ahí más profunda es la marca y podrías en algún minuto quedarte atrapado en ese lugar pero no es necesario. Podemos hacer que el auto utilice un camino diferente al igual como podemos hacer que nuestros pensamientos vayan por otro rumbo para no quedar estancado en la negatividad.

 

¿Cómo podemos lograr cambiar los pensamientos negativos en positivos? Aquí les dejamos algunos tips:

 

  1. Descúbrete cuando estás reclamando, deja de hacerlo y felicítate por haber sido consciente de esto.
  2. Sé agradecida, por muy complejo que sea el momento busca algo que agradecer. Por ejemplo, si estás en un taco agradece que vas en auto, o por la canción que está sonando en la radio. No importa de qué estés agradecido, por muy pequeño que sea.
  3. Practica el “esfuerzo sabio” que implica hacer un esfuerzo por dejar ir todo aquello que no nos ayuda ni nos sirve. Haciendo esto te darás cuenta que tienes mucha energía disponible que antes usabas en cosas negativas o que no generaban ningún valor.
  4. Crea un nuevo camino, así como creaste un camino de pensamientos negativos crea ahora uno nuevo de pensamientos agradables. Mientras más seguido permitamos a nuestra mente recordar las cosas agradables y placenteras más fácil es pensar en ese tipo de cosas.

 

¿Quieres ser de esas personas que se quejan todo el día y que por lo tanto no disfruta del día a día o prefieres ser más feliz? Te invitamos a practicar el pensamiento positivo, verás cómo cambia tu día a día.

 

“Pasar el día de hoy reclamando por lo que sucedió ayer no hará que tengas un mejor futuro” (Anónimo)

 

 

 

 

 

 

 

 

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