¿Qué se está haciendo con la infancia de los niños?

La reciente noticia de la muerte de una niña en un centro del SENAME me dejó triste, pensativa y sobre todo preocupada de lo que las autoridades y la sociedad están haciendo por la infancia de los niños. Nelson Mandela lo dijo muy claro “No puede haber una revelación más intensa del alma de una sociedad que la forma en que se trata a sus niños”. Frente a este contexto, la pregunta sobre lo que estamos haciendo por la infancia de los niños cabe de cajón.

La muerte de una niña de 11 años que vivía en un centro del SENAME desde los cinco años no es solo la pérdida de una vida. Es la pérdida de la infancia, de sueños, de alegrías, de juegos, de disfrutar la niñez como se debe. Porque su estadía se debía porque era víctima de abusos sexuales de su papá. ¿La sacamos de un infierno para meterla en otro?

Me llama la atención profundamente la poca claridad de las autoridades al momento de poner las prioridades de los niños para realizar políticas públicas que cuiden de su integridad. ¿De qué sirve un taller de “desprincesamiento” si una niña muere a los 11 años de edad en un centro?

Me preocupa que se den el tiempo de pensar en este tipo de talleres, en vez de generar instancias de conversaciones donde las autoridades mismas se sienten y conversen sobre lo que pasa dentro de los centros; para decidir la inyección de recursos reales a los programas del SENAME para que realmente sean efectivos; recursos para mejorar instalaciones; para mejorar y capacitar al personal que trabaja en cada centro; recursos para mejorar la infancia de los niños que necesitan un Estado presente y preocupado de sus necesidades y cuidados.

¿Por qué debemos de dejar que las niñas dejen de creer que son “princesas”? No equivoquemos el camino. Lo que debemos cambiar es el pensamiento de los adultos para poder criar niñas con temperamento, con carácter, seguras de sí mismas; así como también niños seguros, confiados, amados, criados sin estereotipos ni prejuicios. No hay que demonizar a las princesas, porque en la historia hay muchas que fueron muy importantes y heroínas para su tiempo. Hasta Disney se ha dado cuenta de eso y de a poco ha ido cambiando el ideal de “Princesa”.

No quiero que mi hija no se sienta una princesa, quiero que se sienta segura de sí misma para que nunca la pasen a llevar, para que nadie se sienta con la autoridad de hacerle algo que ella no quiere, para que disfrute su infancia a concho; vestida de princesa o vestida de guerrera.

Esto no es cosa de Gobiernos, que cada cuatro años cambian y renueva su gente y, finalmente actúan de acuerdo a los intereses de su coalición política. Esto es una cosa de Estado, de políticas públicas que deben ser garantes de entregarles a los niños una infancia tranquila para que puedan convertirse en adultos que sean parte de la sociedad.

Me quedo con una sensación de angustia por esta niñita que murió sola, triste, angustiada y sin ninguna red de contención real para ayudarla. Tenemos tanto que reflexionar como sociedad, tienen tanto que reflexionar las autoridades frente a este hecho. La infancia es el período de recolectar y conseguir sueños e ilusiones y tienes el resto de la vida para intentar hacerlos realidad. Entonces ¿Qué pasa con los sueños e ilusiones de tantos niños y niñas?

Foto portada: www.proclamadelcauca.com

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