¿Qué es ser familia? por @memecarranca

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Estas Fiestas Patrias tuve la suerte de compartir con toda mi familia: de disfrutar a mi marido y mis hijos, de regalonear con mis papás y conversar con mis hermanos. De ser feliz con la sola sensación de tener a todos mis afectos cerca, de ser feliz con la simpleza de ser familia, de amar, de sonreir, de tener un pasado común y un futuro juntos.

Muchas veces damos por obvia a la familia, sabemos que están ahí, pero dejamos de preocuparnos por ellos. Muchas veces olvidamos la importancia de una llamada, de compartir unos minutos el fin de semana, de recordar juntos. Creo que ahí esta la base de una familia: en los recuerdos de los buenos momentos.

Muchas veces, cuando somos padres, nos preguntamos si lo estamos haciendo bien, si tenemos una familia como corresponde, si damos el ejemplo que debemos a nuestros niños, si viven en el ambiente indicado… y tantas, TANTAS preguntas más.  En estos 9 años de maternidad me he dado cuenta que estas preguntas solo las responde un gran concepto: AMOR.

Un niño que nace, vive, escucha, recibe, come, siente, respira amor es un niño feliz, es un adulto sano y realizado. ¡Es simple! Muchas veces nos complicamos la vida buscando comodidades: una buena casa, un excelente colegio, auto cero kilómetros, vacaciones en el balneario de moda, viajes… tantas cosas que al final son solo maquillaje. Lo importante es como nos relacionamos con nuestros afectos, cuanto amor somos capaces de entregar, cuantas caricias estamos dispuestos a dar, cuantos buenos momentos queremos compartir, cuanto de lo que nos hablan estamos dispuestos a escuchar.

Este fin de semana celebramos el cumpleaños de mi papá y miles de respuestas vinieron a mi mente. Con la sabiduría que solo dan los años mi papá tomó la palabra y con la voz más entrecortada que de costumbre nos dijo:  “Muchas veces los cumpleaños y Navidades quedo con una sensación extraña… con un vacío… Cuando vienen a mi casa, llegan llenos de paquetes y de guagua colgando… y yo lo único que quiero es abrasarlos…¡Y no puedo!” Palabras infinitamente ciertas y simples que hicieron que mi hermana y yo nos quebráramos en un llanto desde el fondo del corazón y que mis hermanos escondieran alguna lágrima bajo sus lentes oscuros.

Quizás para muchas de ustedes no tengan mayor sentido estas palabras, pero las invito a reflexionar en su significado más profundo… Al final de nuestros días lo importante va a ser el amor… y desde el principio de nuestra existencia es así, sólo que a veces lo olvidamos, solo que a veces se esconde detrás de toda la materialidad con la que nos bombardean a diario. ¿Qué valoramos más un regalo caro o la gracia de compartir con quien lo entrega?

Creo que este es el único camino hacia ser familia, y ser familia feliz: el amor. Vivir con la sensación que lo importante son los buenos momentos que se comparten, no las cosas que se tienen. Hay que volver a disfrutar de lo simple: de un pequeño asado en casa, de la brisa del mar golpeando la cara, de una buena película compartida en familia, de un paseo por las cercanías de la casa, de un abrazo bien dado, de una sonrisa nacida desde el alma… Si nos damos cuenta, cada una de estas cosas no se compra ni se transa, se dan solo fruto del amor entre dos o más personas. Y eso es lo que quiso decir mi papá… en palabras simples: no quiero que me traigas regalos… quiero que me demuestres tu amor, que me entregues un poco de todo ese amor que te he dado en la vida.

Agradezco a mis papás por habernos dado esta enseñanza… y sueño con celebrar mis 60 y tantos años con una mesa puesta y todos mis cariños sentados en ella.

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