Nadar sin miedo al agua

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Con el verano muchas personas van de vacaciones a lugares donde se puedan refrescar: un lago, la playa, una piscina, etc. Es el mejor período para enseñar a nadar a nuestros hijos y, muchas veces, no sabemos cómo hacerlo.

Aquí les dejamos los consejos de expertos para que no tengan miedo y aprendan a nadar lo más rápido posible.

  1. Empieza despacio.A tu hijo lo puede asustar mucho la idea de mantenerse a flote y de controlar su respiración, por lo que es importante que tengas paciencia y empieces despacio. “Que comience sentándose a la orilla de la piscina con los pies dentro del agua”, sugiere Whitehead. Pronto, querrá meterse en el agua donde pueda estar de pie. Luego, échale agua encima de a poco y anímalo a que sumerja su cara. Explícale que sople debajo del agua con la nariz para hacer burbujas. “Métete adentro con él y haz que inhale y exhale en la superficie”, sigue la experta. Dile que practique esto en la bañera para reforzar lo aprendido.
  2. Anímalo a zambullirse.Inevitablemente, algunos niños llorarán al entrar al agua. “Es difícil para los padres ver que sus hijos tienen este tipo de miedo”, explica Emmalee Morse, supervisora acuática de Eau Claire, en Wisconsin. Puedes llevarlo en brazos en el agua aunque esté gritando y pataleando. Ponlo delante tuyo con tus brazos alrededor de él. Lleva un juguete, cántale canciones para distraerlo y hazlo sentir seguro, dice Morse.
  3. Olvídate de los flotadores. Si se los compraste para que se sienta más seguro en el agua, los expertos no los recomiendan. No solo les puede dar una sensación falsa de seguridad, sino que también adoptarán una forma incorrecta de mantenerse a flote, ya que los hace tomar una posición vertical en el agua cuando necesitan poder mantenerse horizontalmente. Si ya está acostumbrado a nadar con ellos, será difícil quitárselos. “Dile que solamente podrá sentarse en los escalones de la piscina y mirar hasta que aprenda a nadar sin ellos”, explica Whitehead.
  4. Enséñale lo básico.Lo puedes hacer tú misma o buscarte un profesor. “Cuando lo llevas a clases, los niños se enfocan en aprender la técnica apropiada, de manera que los padres puedan jugar con ellos más adelante”, dice Morse.

Si le pagas a un profesor para que le enseñe, asegúrate de que haya un salvavidas trabajando y de que tenga el equipamiento de seguridad apropiado, como boyas y palos extendibles en el agua. Fíjate que el instructor sea certificado por la Cruz Roja u otro programa acreditado y que sepa hacer resucitación cardiopulmonar. Si decides enseñarle tú misma, dale instrucciones cortas. Matt Giovanisci, creador de Learn2swim.org, recomienda a los padres hacer que la seguridad sea prioritaria a la hora de enseñarles natación: si tu hijo no puede nadar toda la longitud de la piscina, convendría que estuvieras al alcance de sus manos en todo momento.

Basado en texto de Kristen Kemp en Ser Padres

 

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