Los niños también deben leer cuentos tristes

“Hoy en día los niños y niñas se pueden distraer a través de la televisión, los iPad y otros medios tecnológicos, sin embargo, nada reemplaza realmente la lectura de un cuento en el mundo de la entretención de los pequeños. Esto, porque además de ser una forma de entretención, los cuentos son un medio de aprendizaje, en el cual a través del lenguaje simbólico, el niño o niña es capaz de procesar las ansiedades y deseos más profundos”, señala la psicóloga Guila Sosman, docente de la Escuela de Psicología de la U. del Pacífico.

Y es que en el desarrollo de la mente de los niños, los cuentos poseen un valor muy preciado, ya que contribuyen a su desarrollo social, cognitivo y moral. “De acuerdo a Bruno Bettelheim, autor de ‘Psicoanálisis de los cuentos de Hadas’, los cuentos de hadas poseen una función fundamentalmente formadora, dado que invitan a que el niño abra su imaginación a nuevas dimensiones y temas, a los que le sería muy difícil llegar por sí solo”, indica la psicóloga.

Además, cumplen una función muy importante. “La forma y la estructura de los cuentos de hadas sugieren al niño imágenes que le servirán para estructurar sus propios ensueños y canalizar mejor su vida. También, a través de los cuentos de hadas, los niños y niñas se pueden identificar con el héroe o heroína, para así hacer suyas características positivas como la bondad, la generosidad y la honestidad, entre otras”, asegura Sosman.

Sin embargo, contrario a lo que los padres suelen pensar, es necesario presentarles a los niños desde pequeños, no solo historias alegres y agradables, sino también con contenidos tristes y angustiantes. “Estos últimos en general son comunes a todos los niños y niñas, dado que se relacionan con temáticas universales como puede ser la vejez, la rivalidad fraterna, la muerte o enfermedad de un familiar, el abandono del padre o la madre, etc. Así vemos como, por ejemplo, en La Cenicienta existía una gran rivalidad y envidia entre las hermanastras de Cenicienta y ella, y aunque en un momento del cuento triunfen la madrastra y hermanastras, finalmente quien tiene un final feliz es Cenicienta. Esto le transmite al niño la idea de que las personas malvadas no son las que triunfan, sino que el ‘bien’ es el que gana al final”, sostiene.

Por otra parte, a partir de la escucha de los cuentos, los niños van aprendiendo el valor de la lectura. “Ello estimula al mismo tiempo su desarrollo intelectual mediante el desarrollo de la comprensión de lo que se les relata, beneficiando su memoria, capacidad imaginativa y su vocabulario. Esto además facilita que alcancen algunas habilidades indispensables para su desempeño escolar, como es la atención y comprensión del lenguaje verbal”, acota.

Asimismo, si se les lee cuentos acerca de la historia y folklore de su país, esto les permite a los niños ir desarrollando su identidad cultural, de manera amigable y entretenida junto a sus padres.

El gusto por la lectura

“Si los padres les leen en forma periódica a los niños, se les transmite que la lectura no sólo es una tarea u obligación, sino que es un momento grato de compartir, que puede facilitar la comunicación con su madre y padre”, indica la docente de la Escuela de Psicología de la Universidad del Pacífico.

Guila Sosman aconseja a los padres leerles a sus hijos en un lugar tranquilo, donde el que el niño se pueda concentrar. “Un momento propicio para leerles cuentos a nuestros hijos puede ser en la noche antes de acostarse, y lo ideal es que durante la lectura se vayan haciendo preguntas respecto de los personajes o de la historia del cuento, para cerciorarse de la comprensión de nuestro hijo o hija”, añade.

Y ¿desde cuándo leerles? “A los niños y niñas se les pueden leer cuentos desde los primeros meses de vida y hasta la etapa escolar, dependiendo de sus gustos y necesidades. Por eso es necesario diferenciar los tipos de lectura por edades, ya que dependiendo de la etapa de desarrollo en que estén, existen algunos libros que serán más útiles y más de su gusto que otros”, comenta Sosman. Por lo mismo, señala que es indispensable que ante todo conozcamos bien a nuestros hijos al momento de escoger un cuento para que éste sea de su interés.

 

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