Los beneficios de disfrazarse para los niños

Beneficios de disfrazarse para los niños

Este 31 de octubre, nuevamente, los niños se tomarán la noche de Halloween y podrán disfrazarse de brujas, duendes, hadas, vampiros y dragones, entre otros personajes que ellos quieran. Lo importante es que les guste y se sientan cómodos.

Además de recibir dulces, esta fiesta permite a los pequeños echar a volar su imaginación, al momento de elegir, preparar y mostrar sus disfraces. “Esta actividad es positiva para ellos pues ensayan formas de relacionarse y crean una realidad ficticia que contribuye a su creatividad y desarrollo”, explica Sonia Castro, psicóloga de Clínica Alemana.

Ya sea para esta celebración, para un cumpleaños o, simplemente, para un juego casero, jugar a interpretar roles es beneficioso para los niños. “Al representar el papel de otra persona, los niños tienen oportunidad de ver el mundo desde una perspectiva distinta. Esto contribuye a que desarrollen la capacidad de tener flexibilidad de pensamiento, aspecto que es crítico en el ámbito de crear alternativas para la solución de problemas en distintas las áreas del conocimiento”, comenta la psicóloga.

Además, contribuye al trabajo en equipo, la reciprocidad y la responsabilidad, al asignar los roles y decidir qué papeles representar.

¿Qué hacer si un niño no quiere disfrazarse para Halloween?

Más allá de que el disfraz esté listo para ser usado, si el niño no desea hacerlo hay que respetar su decisión. Hay que considerar que “existen niños más extrovertidos que otros y les es más fácil disfrazarse sin temor al ridículo, pero eso no es trascendental para el desarrollo de su vida”, añade la psicóloga.

¿Cómo elegir el disfraz correcto?

Además de la tela y los materiales que se utilicen para crear el traje, la especialista sugiere:

  • Optar por un disfraz que les guste a los niños y que no los asuste. Ellos, generalmente, los eligen sobre la base de sus propias motivaciones, películas del momento o publicidad.
  • Fomentar la elección del niño, cuidando que su decisión no atente contra su seguridad psíquica o física.

Las causas de esta negativa pueden ser variadas:

  •  Temor a ver a gente “rara”. Frente a esta excusa, los padres deben tranquilizar al niño, explicándole que esas personas extrañas solo están jugando y que, al otro día, todo volverá a la normalidad.
  • Angustia porque sus amigos parecen otros. En este caso, el consejo es explicarle la situación al hijo y esperar hasta que logre reconocer a sus pares. Si esto ocurre, una alternativa es acompañar al niño vestido de calle y, una vez que se ambiente y vea a todos sus amigos disfrazados, proponerle usar un traje, un gorro o un antifaz.

 

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