Las distintas etapas del juego

El niño pasa por distintas etapas durante su desarrollo. Y en cada una de estas etapas disfruta y se entretiene de distinta forma. Es importante que sepamos cuales son las actividades que disfrutan nuestros hijos dependiendo de su edad.

Piaget considera tres etapas fundamentales que abarcan desde los 0 a los 12 años, advirtiendo que éstas se superponen y que no aparecen absolutamente definidas o separadas.

El juego sensomotriz:

Es el primero que se presenta y comprende hasta los dos años de vida. En esta etapa los niños realizan juegos de simple ejercicio de todos los sentidos, juega con las distintas partes del cuerpo, mueve las manos, se las mira, extiende las piernas, toca los objetos, produce ruidos y sonidos.

El niño está enfocado en la búsqueda de sensaciones, si son agradables repite, si no lo son , no vuelve a realizarlas. La finalidad de su juego es ver qué pasa y de este forma aprehende, hace suyo este mundo que está recién conociendo.

El juego simbólico:

Se da entre los tres y los seis años y aparece en la medida que se va desarrollando el lenguaje. En esta etapa, el niño da vida a los objetos. Es el momento en que los niños pueden pasar horas jugando con un par de muñecos y armando diálogos y relaciones cada vez más complejos entre ellos.

A través de los objetos a los que da vida imita el mundo de los mayores. Son juegos de preferencia individuales y que los necesita para racionalizar e internalizar el mundo en el que vive.

El juego de reglas: 

Desde los seis a los nueve años, aparece el juego reglado. El niño comienza a disfrutar en compañía de los otros, se interesa por las relaciones interpersonales reproduciéndolas en sus juegos.

Hay una asignación de roles, normas y reglas que acatar, que hace que el niño abra su propio mundo a los demás niños, con quienes entabla una relación de cooperación e interacción.

Desde los 6 hasta los 10 años son frecuentes los juegos competitivos donde unos ganan y otros pierden. En esta etapa es importante que aprendan a perder y a ganar, los dos factores son necesarios para el desarrollo social. Cuando los adultos dirigen esos juegos deben intentar que no ganen y pierdan siempre los mismos pues tan perjudicial es una cosa como la otra y, sobre todo, debe fomentar el juego por el juego, más que la competencia.

En esta etapa los amigos empiezan a ocupar un lugar muy importante, comienzan a marcar grupos y a tener amigos inseparables (con los consiguientes roces que debe comenzar a manejar) Esta relación con los demás conlleva muchos aspectos positivos:

– Amplía su círculo familiar para relacionarse con otros grupos.

– El grupo le ayuda a evolucionar en el lenguaje, ya que le obliga a hacerse entender y entender a los demás.

– Fomenta el respeto y la consideración hacia los demás.

– Le ayuda a resolver conflictos emocionales o de personalidad.

– Desarrolla los vínculos afectivos y el sentimiento de compartir.

Como pueden ver, nuestros niños pasan por distintas etapas del desarrollo y en todas ellas necesita de nuestra presencia activa para observarlos y participar con ellos en sus dinámicas.

Fuente foto: www.imagui.com

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