¿Lápiz o computador? Efectos del teclado en la escritura de nuestros hijos

La habilidad de escribir es un proceso que toma mucho tiempo dominar. Es una habilidad que se empieza a estimular y a crear en nuestro cerebro desde que los niños hacen sus primeros trazos, pasa por la formación de formas, letras, la comprensión de sonidos… y llega hasta la escritura de frases y pequeñas historias. Pero, ¿qué sucede si se introduce el computador en la mitad de este proceso?

La escritura supone una gran variedad de procesos conectados de manera extremadamente complicada en nuestro cerebro. Cada nuevo adelanto no sólo significa aprender nuevas formas, sino las relaciones que los pequeños establecen con los sonidos, emociones e ideas correspondientes. Es un proceso muy complejo que se produce en el cerebro de nuestros niños desde que nacen hasta que escriben su primera palabra.

La escritura nos ayuda a entender nuestro entorno, a conocer el mundo, a imaginar y crear. Cualquier cosa que obstaculice este proceso puede resultar al cabo de algunos años en problemas de aprendizaje y llegar hasta a afectar la adaptación social de los niños.

Usar el teclado del computador o tablet y ver el resultado en una pantalla es una experiencia completamente distinta a escribir. En realidad estamos activando circuitos eletrónicos que producen una señal en la pantalla; no estamos escribiendo en el sentido que se relaciona con el desarrollo de una habilidad clave. Esta demostrado que, a diferencia del tipeo en el teclado, la escritura implica un trabajo mental mucho más complejo no sólo para relacionar la letra o palabra con la imagen resultante. También implica otras destrezas como graduar la presión sobre el papel, cambio de posición de acuerdo al cambio de dirección, ángulo y curvatura en los trazos, ubicación espacial, ritmos, pausas, estilos de letra, composición de relatos, imaginación y muchísimas otras características.

Por eso, la introducción del teclado en la rutina diaria de los niños puede generar retrasos en su habilidad para escribir si no se regula adecuadamente, sumándose a los riesgos de adicción a los juegos. Es mucho más fácil tipear una palabra que escribirla, con el riesgo de que el niño pierda todo interés por desarrollar la habilidad fundamental de la escritura. Es cierto, con las nuevas tecnologías, los niños viven nuevas experiencias y tienen aprendizajes significativos pero ello no debe implicar que reduzcan su experiencia de escritura solo a presionar unas teclas. El computador debe ser un complemento no una herramienta exclusiva para su desarrollo.

La recomendación entonces es alejar lo más que podamos a nuestros niños pequeños (hasta los 7, 8 años) de realizar trabajos en el computador. Por ejemplo: si deben disertar, prefieran el clásico papelógrafo, el niño debe saber controlar su motricidad de tal forma como para poder escribir “más grande” para que todos los niños en la sala puedan ver la presentación, no reemplacemos este aprendizaje significativo por tecnología. Como siempre, las nuevas tecnologías pueden ser un gran aliado, pero también un enemigo oculto.

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