La vida no sería la misma sin los hermanos @Alepolig

hermanos II

Los hermanos no necesitan palabras, ellos han perfeccionado un lenguaje de guiños, sonrisas, ceños fruncidos y expresiones sorpresa, que pueden socavar cualquier cuento que les estés contando.

La vida sencillamente no sería la misma sin los hermanos. Es imposible no mirar hacia atrás y no ver que en cada recuerdo de mi vida, están presentes mis hermanos. Pues sí, aunque tengo tres y son hombres, son por lejos los mejores amigos que puedo tener en la vida.

Bueno, es por eso que pensando en que escribir hoy, me di cuenta de que no le había dedicado unas líneas a mis queridos hermanos. La historia no es fácil, pues desde que nací convivir con puros hombres no ha sido nada de fácil.

Pero a pesar de todo, de las peleas, los gritos, los enojos, las bromas, las encerronas y todos los etcéteras que se puedan imaginar, mi vida no sería la misma si no los tuviera a mi lado.

Los hermanos son los amigos que nos entrega la vida. Son nuestros guías, son la memoria compartida de miles de recuerdos, son confidentes, son amigos y son, también, el blanco de nuestras peleas y discusiones. Pero, es gracias a ellas, que nos vamos forjando hacia el futuro.

Desde mi punto de vista, la vida no sería lo mismo sin esas peleas, esos llantos descontrolados e uno frente al otro, esas risas a escondidas por la noche, esas escapadas de cama en cama, esa forma de encontrar cariño y amor de tan diversas maneras que día a día te sorprenden.

Porque claro, si ya les hemos dicho tantas veces, todos los niños son un mundo distinto, también lo son los hermanos.  Cuando somos chicos, pretendemos que se comporten de la manera que esperamos. Y claro, como los míos eran hombres, yo esperaba que jueguen conmigo a las Barbies, cosa que claramente no sucedió y cuando pasó, más de alguna fue decapitada.

Pero aprendí a vivir con ellos, a disfrutar sus juegos, a compartir con ellos sus momentos y ellos los míos. Y desde ahí, hemos forjado una linda amistad.

Hoy todos tenemos caminos distintos, todos hemos cambiado, madurado. Hemos llorado y hemos reído pero hay algo que ha quedado intacto a través del tiempo: el amor del uno por el otro, la complicidad de las cosas hechas cuando pequeños, las historias que repetimos una y mil veces, saber que somos familia ante todo y comprender al otro con sus defectos y virtudes.

Estoy orgullosa de cada uno de ellos. De sus logros y de sus alegrías. He llorado sus problemas y sus preocupaciones han sido parte de mi corazón también. Y eso nos hace inseparables. ¿Por qué? Porque a estas alturas de la vida, puedo tener la certeza que conozco a cada uno de ellos, que acepto sus defectos y valoro sus virtudes.

Cuando somos más chicos las diferencias son demasiado grandes, pero a medida que vamos creciendo eso va desapareciendo y la vida va dando paso a una relación sólida de amistad, hermandad y cariño.

Las invito hoy a abrazar a sus hermanos, a quererlos con sus defectos y virtudes y a encontrar en ellos a esos amigos entrañables y de toda la vida. Y si no los tienes, de seguro tienes amigos/as, primos/as y compañeros de vida que son tan importantes también. A disfrutarlos en cada momento y decirles siempre, cuánto los queremos.

 

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