La música puede mejorar los hábitos de estudio

Para los padres de niños con problemas de aprendizaje o dislexia, la hora de hacer tareas puede ser agotadora. Estudios demuestran que usar música para mejorar los hábitos de estudios es generalmente muy efectivo.

Las tareas generalmente consisten en leer y escribir, dos actividades que involucran el sentido de la vista. Cuando se introduce un sonido disonante generalmente distrae a los niños (ladrido de un perro, un celular sonando, la televisión, etc). Introducir, a la hora de hacer tareas, sonidos armónicos a través de la música, permite que el cerebro se concentre en ella y sea más difícil distraerse con  los otros sonidos  lo que aumenta la capacidad de aprendizaje.

Aquí les dejamos algunos tipos de música que son útiles a la hora de estudiar.

  • Musica barroca ayuda a la memorización: Muchos adultos estamos familiarizados con la música clásica de Vivaldi como por ejemplo “Las cuatro estaciones”, “El Mesias”, “Handel”. La razón por la que esta música es tan memorable se debe a que los tonos y pulsos son predecibles. Esto permite que el cerebro entre en un estado alpha que se ideal para retener una gran cantidad de información. El niño, cuando la música es como espera que sea, requiere de menos foco en estímulos externos. El silencio es susceptible  a muchas distracciones auditivas, una vez llenado ese espacio con tonos y pulsos regulares de la música hay menos posibilidades de desconcentrarse con otros sonidos externos y permite memorizar mejor o aprender más palabras de vocabulario.
  • Ritmos de baile para la acumulación del estrés: Todos los niños requieren de pequeños descansos cuando se están concentrando en tareas agotadoras como matemáticas y ciencias (los niños con necesidades especiales requieren de más descansos aun). Es bueno tomar descansos frecuentes donde el niño baile con música rítmica y llena de vida. Esto ayuda al niño a “salir del sistema” y liberar el estrés por tiempos más prolongados lo que obviamente conlleva tiempos de concentración más largos. Agregar actividad física ayuda a aumentar la producción de hormonas que hacen que nos “sintamos bien” disminuyendo el estrés que comúnmente viene asociado a la presión de mantenerse enfocado para hacer las tareas.
  • Funcky, Jazz o New Age para la creatividad: La ciencia y los esfuerzos creativos son áreas que pueden realmente complicar a los niños que tienen dificultades para poner atención. Estos niños son creativos pero esa creatividad no es fácil de direccionarla. Este es otro ejemplo de cuando la música y el estudio son perfectamente complementarios. La música que es fácil al oído pero que tiene timbres impredecibles que toman direcciones sorpresivas pueden ayudar al cerebro a perder el foco y vagar. El proceso interno es estimulado y así nuevas neuronas comienzan a disparar y crear nuevos conceptos, justamente lo que se necesita para crear experimentos en ciencias o comenzar la escritura creativa.

Para los niños que tienen problemas sensoriales o mucha sensibilidad es importante probar el volumen y la proximidad de la música.  Puede existir la posibilidad que sea necesario partir con música rápida y energética para luego irse trasladando a canciones más lentas a medida que su atención se vaya enfocando. Prueben diferentes canciones y música para ver cómo va respondiendo su hijo.

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