La muerte o pérdida de una mascota ¿Cómo ayudar a los niños a enfrentarla?

La alegría y la felicidad son parte de la vida. Así como lo son también la tristeza y la pena. Pero es muy duro ver a nuestros hijos sufrir, pero es necesario que aprendan a aceptar estos sentimientos como parte de la vida para que puedan ir creciendo emocionalmente.

La muerte o la pérdida de una mascota querida es sin duda un episodio muy triste para la familia, y sobre todo para los más pequeños. Acá les queremos dejar algunos consejos para lidiar con este proceso, que a veces resulta ser muy doloroso.

1.- No mentir: los niños lo perciben todo. Seamos honestos y claros con ellos en torno a lo que está sucediendo. Si no decimos la verdad, ellos comenzarán a asimilar que cuando algo es triste o difícil, es mejor mentir.

2.- Conectarse con la pena: no es bueno intentar que nuestros hijos se desconecten de su pena. Esto les puede producir una disociación de sus sentimientos y una desconexión con sus emociones, lo que posteriormente se puede ver reflejado en otras etapas de su vida.

3.- Otra mascota: no es recomendable comprar inmediatamente otra mascota para mitigar la pena de la pérdida de la otra. Los niños deben comprender que los sentimientos no son desechables y que no se reemplazan de un día para otro.

4.- Conversar: debemos estar tiempo con nuestros hijos y conversar sobre lo que está sucediendo. Elaborar una pérdida es fundamental para el crecimiento emocional de los niños. Enseñémosle a valorar lo que se ha tenido, aprender a dejarlo ir (sin negar el hecho de que es muy doloroso) y aprender a seguir viviendo recordando los grandes momentos vividos, todo lo que tiene y lo que vendrá.

5.- No restarle importancia a su sufrimiento: disminuir el impacto emocional puede ser favorable, pero no le restemos importancia a su sufrimiento. Debemos acompañarlo en su sufrimiento, sintonizar con sus emociones, dejarlo llorar y que nos digan lo que les pasa. Expliquémosles que esto es parte de la vida, pero que su mascota siempre va a estar en su corazón y en sus recuerdos y que se fue feliz porque tuvo un gran amigo y compañero.

La familia es un gran apoyo para los niños en estos momentos. No olvidemos nunca que todos los niños son distintos, por lo que algunos pueden tener reacciones totalmente distintas a sus hermanos. Observemos que les pasa y acompañemos a cada uno en esta etapa, que suele ser muy difícil, pero cuando ellos sienten que están acompañados y que no son los únicos que sienten pena, se sienten comprendidos, consolados y acompañados.

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