La llegada de un hermanito ¡Alerta de celos!

Siempre un embarazo es algo maravilloso y positivo para la familia. La llegada de un integrante más es un símbolo de alegría total, pero cuando es el segundo hijo, no perdamos el foco que para el “hermanito mayor” esto podría convertirse en una crisis.

Los celos son una manera de expresión por parte de los niños y en algunos, incluso se pueden comenzar a presentar desde el embarazo. No es malo que tengan esos sentimientos, son parte normal del desarrollo infantil y la rivalidad entre hermanos ha existido siempre. En lo que tenemos que estar atentas, es que estos celos no se vuelvan demasiado intensos.

Los sentimientos de los niños son muy profundos y debemos empatizar con ellos de la manera que ellos esperan que lo hagamos. Ellos deben sentir que más que la llegada de un hijo, es la llegada de un hermanito(a) y debemos intentar asignarle un rol en esta nueva dinámica de la familia, para que se vayan sintiendo involucrados en el proceso.

Durante el embarazo y el parto jugamos un rol protagónico en todo sentido, es en nosotras donde principalmente los niños van a enfocar sus miedos, ansiedades y celos, ya que ellos pensaran que potencialmente van a perder atención y cariño. Lo recomendable es que este es justo el momento donde el papá debe comenzar a jugar un rol fundamental. Debe comenzar a compartir momentos especiales con el hijo(a) y que se vayan transformando en únicos entre ellos (el baño, hacerlo dormir, comer juntos) puede ayudar a los pequeños a minimizar el sentimiento de celos y a estrechar profundamente la relación con su papá.

Otra recomendación (y que estoy segura que lo hacemos) es recordarles y decirles constantemente cuanto los queremos. Esto los va reafirmando positivamente frente a la vida y los va a hacer sentirse queridos pese a todo. Hablemos con ellos de su historia, de cómo lo esperábamos llenos de amor para entregarle, de cómo decoramos su pieza, de quien lo fue a ver a la clínica, en fin, de todo lo que rodeo su nacimiento.

Junto con lo anterior, también se vuelve fundamental  de enfatizar lo bueno que es ser grande, las ventajas que tiene y felicitarlos y destacar sus logros. Muchos niños frente a la llegada de un hermanito, tiene un pequeño retroceso en sus procesos (se vuelve a hacer pipí, habla como bebé, vuelve al tete) porque así piensan que los van a querer más.

Hablemos de su nuevo hermanito y de lo feliz que van a ser juntos, pero de forma moderada, que no sea el centro de la conversación todo el día. El equilibrio se vuelve fundamental, pero lo más importante es que siempre les demos el espacio a los más pequeños para que expresen sus sentimientos, que nos diga que les pasa y si son muy chiquititos sus pataletas son su forma de expresión. La contención y el amor son fundamentales para que se sientan seguros de nuestro amor hacia ellos y puedan disfrutar ese momento.

Un consejo práctico: regalarles una muñeca o un oso es un buen método para que ellos sientan que tienen su propio bebé. Eso siempre los ayuda.

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