La lactancia materna y el desarrollo de los afectos

En el marco de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, debemos recordar que la lactancia materna hoy es un derecho de todo recién nacido, la cual no solo aporta en los aspectos nutritivos y al desarrollo integral del bebé, sino también directamente a la calidad de la relación madre e hijo. En ese sentido, el psicólogo y docente de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad del Pacífico, Miguel Gatica Chandía, llama a comprender y valorar su rol en la “humanización de los procesos de crianza”.

“Al hablar de la lactancia materna desde las masculinidades y desde aquellas personas que no han sido madres lactantes, probablemente se pierda la esencia de la narrativa vivencial, pero todos debemos reconocer que un alto porcentaje de nuestro país, ya sea de la población masculina o femenina, ha sido un sujeto lactante y, no sólo eso, sino que además debemos promover la lactancia natural que corresponde a una función transversal al género”, señala el Magister Psicología y Doctor © en Humanidades y Ciencias Sociales.

Si bien reconocer esa importancia para aquellos que fuimos lactantes no es instantáneo, pues probablemente se acompaña de una cierta pérdida de conciencia producto de que es un evento difícil de recordar, el especialista asegura que “ello ha dejado una marca imborrable que se encuentra esencialmente más en un plano inconsciente que consciente” en cada uno de nosotros.

Por lo tanto, en este reconocimiento de la lactancia materna, implica no sólo reconocer que se nos entrega el alimento ideal para nuestro desarrollo, sino que además se transforma en una tarea no exclusiva de las madres, sino que también involucra a los padres. “Es una tarea que significa que en esta vivencia parental de roles dinámicos, ya sean femeninos o masculinos, el padre debe generar todas las condiciones para que la madre pueda realizar el acto de lactancia en un ambiente adecuado y con el menor estrés posible, es decir, en un ambiente protegido, con el fin de instalar una lactancia que, entre más reciente, es mejor para el desarrollo integral del niño o niña”, indica Gatica.

Además, el psicólogo agrega que “esto nos plantea un desafío sociocultural, específicamente en lo que concierne a la educación y promoción de conductas maternas adecuadas, instalando, por ejemplo, el no abusar e idealmente no consumir alcohol y tabaco en la lactancia, por afectar estos  la calidad de la leche materna”.

Promover la lactancia materna

El llamado es para que todos como sociedad asumamos el deber de impulsar la importancia de la lactancia materna “y luchar contra aquellas características sociales que cada vez nos han ido deshumanizando más y más, acentuando nuestra individualidad y dejando un escaso tiempo para invertir en nuestras relaciones afectivas y humanas, y que afectan negativamente el proceso de lactancia materna, como son por ejemplo: la prevalencia de intereses económicos más que afectivos, lo que se traduce en más tiempo para el trabajo que para la familia; mayor búsqueda de éxito profesional, lo que se traduce en más inversión en estudios que en familia; y más estrés, lo que se traduce en un escaso nivel de salud mental social y personal. Lo anterior es extremadamente complejo si consideramos el escaso tiempo disponible para la crianza y el hacer familia del que disponemos”, advierte el docente de la Universidad del Pacífico.

Es por eso que el especialista señala que la importancia de la lactancia materna debe relevarse en contextos educativos-afectivos, ya que es de vital importancia en el desarrollo del apego y de los futuros vínculos afectivos. “Recordemos que la lactancia materna también significa disminuir el trauma del parto, además de instalar estilos de apego no evitativos y disminuir la posibilidad de retrasos en el desarrollo. Ello, junto con favorecer el desarrollo neuronal, psicomotor y de la capacidad intelectual”, precisa Miguel Gatica.

Por ello, aprovechando la Semana Mundial de la Lactancia Materna, el experto insiste en la necesidad de comprender su importancia, con el fin de planificar y generar acciones educativas que promuevan esta conducta, principalmente durante los primeros seis meses de vida. “Lo anterior debe ser desde una paradigma psicosocial; esto es que debemos apuntar a desarrollar estrategias de manejo en disminución de la ansiedad materna, diagnosticar y tratar la depresión pos parto y promover una actitud positiva en cuanto a amamantar, que se relaciona con la ‘autoeficacia’ materna”, comenta.

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