La educación vial comienza desde la primera infancia

tránsito

Los niños que hoy transportamos dentro de nuestros autos muy seguros en sus sillas en un futuro no tan lejano serán los conductores de los autos. Es por eso que es fundamental que desde la primera infancia comiencen a comprender que existen normas y reglas de tránsito y que depende de cada uno de nosotros que el movilizarnos dentro de la ciudad no sea un caos.

En el jardín y colegios se realizan siempre campañas de educación vial para que los niños se familiaricen con el semáforo, las señales y las reglas de tránsito. Pero también se incluyen valores como el respeto y la sana convivencia en la ciudad como una manera de aprender a relacionarse con la comunidad de manera positiva, disminuyendo así el riesgo de sufrir un accidente.

Es importante entender que no sirve de nada que nuestro hijo aprenda a respetar un semáforo en rojo, si nosotros, su primer modelo,  lo pasamos de largo. Es imposible que comprenda que debe cruzar la calle en el paso de cebra si nosotros cruzamos en cualquier parte y si no respetamos el cruce cuando vamos conduciendo. ¡Y la educación vial va mucho más allá!  Nuestros niños deben aprender por observación que no debemos adelantar cuando viene algún auto por la otra vía, que debemos respetar el ceda el paso y el signo pare y que, como en todo, en la conducción responsable también hay un sistema de turnos y que es fundamental respetar a los demás conductores.

Nunca olvidemos que los primeros aprendizajes significativos de nuestros hijos provienen de la observación a sus padres y modelos más cercanos.Para saber hasta qué punto estás reforzando o no una correcta educación vial en tu hijo te dejamos un par de preguntas para que contestes honestamente:

– ¿Tiras basura a la calle desde tu auto?

– ¿Respeto los semáforos, disco pare, ceda el paso y pasos cebra?

– ¿Respeto estacionamientos para discapacitados, embarazadas y tercera edad?

– ¿Cuándo se acerca un vehículo de emergencia le doy el paso?

– Como peatón, ¿Cruzo la calle en pasos peatonales? ¿Cruzo en rojo cuando no vienen autos?

– ¿Me pego a la bocina cada vez que hay algo que me molesta?

– ¿Sobrepaso los límites de velocidad?

Revisa tu propia conducta vial y ayudará a que tu hijo entienda que la educación de tránsito es parte de aprender a convivir en paz con los demás. Recuerda que no solo debemos conducir bien para evitar multas, si no que para que todos tengamos un buen regreso a casa.

Finalmente, y como forma de crear conciencia de que un buen traslado por la ciudad es responsabilidad de todos, te dejamos un didáctico video producido en Argentina por el Instituto de Seguridad y Educación Vial para su campaña “Atención!: Vuelta a casa”.

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