Juegos violentos en los niños ¿debo preocuparme?

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Se acerca la Navidad y muchos niños ya están haciendo sus cartas en las cuales muchos de los juguetes que se piden son “violentos” (pistolas, espadas, soldados, aviones de combate, videojuegos de guerra o combates).Lo que conlleva a que nuestros hijos interactúen con juegos violentos. Es importante tener presente que la agresividad, nos guste o no, forma parte de nuestra vida.

Los niños nacen con un impulso agresivo. Sirve para ser utilizada en situaciones extremas que impliquen respuestas más enérgicas, con más fuerza.

La agresividad y la violencia, son palabras que solemos utilizarlas como sinónimos, pero no son lo mismo.

La violencia implica un mal uso de la agresividad. Son conductas que hacemos con el objetivo de hacer daño a otro (o uno mismo). Mientras que la agresividad en una forma de expresión humana.

Que los niños expresen agresividad en sus juegos es algo que nos da miedo y tendemos a reprimirlo y rechazarlo, porque pensamos que les conducirá a reacciones violentas.

Pero no necesariamente tiene que ser así, eso sí, los niños deben de aprender a reconocer y controlar la agresividad pues entonces corremos el riesgo que se convierta en violencia y hacer daño a los demás o a ellos mismos.

Existe diferencia de opiniones entre los profesionales acerca de si el uso de juguetes violentos aumenta o promueve la violencia en los niños o no.

Las pistolas, espadas y demás juguetes bélicos han existido desde siempre, porque la agresión es algo inherente al ser humano, aunque éstos se han hecho cada vez más reales y sofisticados.

La doctora Azcorra dice que una de las utilidades de permitir que los niños jueguen con este tipo de juguetes es que se abre una vía de acceso a sus fantasías inconscientes permitiendo, incluso, recrear situaciones traumáticas mediante objetos alejados del conflicto y facilitando que el niño supere experiencias que le resultan difíciles de afrontar.

Un niño que sufre acoso puede canalizarlo gritando a sus peluches. Una niña que la han vacunado, puede jugar a inyectar a su muñeca..

A pesar de que las reacciones agresivas, las protestas, los enfados y excesos de energía son situaciones que intentamos parar y evitar a toda costa los adultos, es necesario permitir a los niños que las puedan expresar, siempre que no implique hacer daño a otros. Esto es el primer paso para lograr el autocontrol.

La agresividad bien empleada sirve como una fuerza extra para focalizar mejor la energía, mejorar ciertas destrezas y obtener un mejor rendimiento, lo que mejora su nivel de competitividad.

Con los juguetes, el niño tiene la posibilidad de inventar su propia historia, con los videojuegos no.

Por lo tanto, como padres deberíamos observar el contenido de los juegos, vigilar su uso y respetar los rangos de edad para los que son adecuados.

Por último, es importante estar atentos si detrás de los juegos violentos se esconde alguna otra emoción o conflicto que el niño teme sacar a la luz.

No se trata del juguete, sino la forma de utilizarlo, lo que nos revela información importante acerca de nuestro hijo.

(Katy Gutierrez, psicóloga)

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