Hijos ansiosos: ayudémoslos

higiene-postural-ninos

Muchas veces pensamos que no tenemos mucho cómo ayudar a nuestros hijos con la ansiedad pero con estrategias, ayuda e información se puede cambiar y dejar la ansiedad donde corresponde y no como el centro de nuestras vidas.

En primer lugar es importante que entendamos que no hay bien o mal en la forma de criar a un niño ansioso, claramente todos hacemos lo mejor posible para ayudar a nuestros hijos. Lo que sí hay son estrategias que funcionan bien, otras que en el minuto resultan pero que serán desastrosas en el largo plazo y las que son terribles desde el inicio, todas tienen en común eso sí que vienen desde el amor de los padres que a veces están desesperados y hacen lo que pueden. Los padres siempre son los expertos en sus hijos y es importante seguir la intuición respecto a qué es lo que mejor funciona.

Aquí hay algunos ejemplos de cosas que hacemos en el corto plazo que pueden estar manteniendo la ansiedad en nuestros niños sin darnos cuenta.

  • Evitar: Algunas veces es muy fácil darnos cuenta si nuestro hijo está evitando las cosas (como cuando dice que no quiere hacer algo, o ir a la biblioteca o actividades extra curriculares), otras no lo son tanto (como cuando revisa y revisa una tarea para evitar tener errores) o aquellos que evitan tomar decisiones para no tomar la decisión correcta. Cuando tu hijo hace esto no es que esté tratando de manipular o ser difícil. Si el comportamiento está siendo manejado por la ansiedad implica que su cerebro le está constantemente sobre el peligro lo que hace que él evite cualquier cosa que le parezca así. Por mucho que para el resto de los humanos sea algo irrelevante para tu hijo evitar esa situación es razonable y racional. Probablemente, como padres, lo que tendemos a hacer cuando vemos a nuestros hijos asustados es protegerlos de aquellos sentimientos. Muchas veces esto se traduce a permitirles que eviten la situación estresante lo que puede ser bueno en el minuto pero que a la larga hará que la ansiedad permanezca y quizás hasta aumente.

Entonces, ¿cómo debemos hacerlo? Evitar las cosas hace que no aprendamos que el miedo es una advertencia y no una predicción, aprender que aquello que temen no necesariamente ocurre y que si pasa son capaces de sobrepasar la situación con éxito.

Si tu hijo evita las cosas muy seguido puede convertirse en su manera de responderle al mundo sintiéndolo como un lugar peligroso donde deben estar siempre alertas, lo cual evidentemente es agotador. Terminan evitando todas aquellas situaciones que no son predecibles o conocidas dejando de experimentar y explorar buscando solo experiencias que sientan seguras haciendo su mundo cada vez más pequeño.

  • ¿Proteger o sobre proteger? Cuando vemos que nuestro hijo se siente amenazado tendemos a protegerlo (puede incluir dar permiso para evitar, cambiar los planes, organizar todo para que sea un espacio seguro, etc). Algunas veces esto es justamente lo que los niños necesitan pero cuando lo hacemos constantemente e innecesariamente podemos estar interviniendo en la capacidad del niño de descubrir por sí mismo, la fortaleza y la resiliencia. Además les impedimos descubrir que el mundo, aunque no lo conocemos a veces, no siempre da el miedo que sentimos.
  • Darles excesiva seguridad: Para todos es bueno cuando alguien nos dice que todo estará bien al enfrentarnos a hacer algo que nos da miedo pero cuando es en exceso puede llevar a la ansiedad. Puede, inconscientemente, hacer que nuestros hijos no desarrollen su propia confianza y fuerza interior.
  • Ellos hacen lo que ven: Tu hijo te observa para saber cómo debe interpretar al mundo y las cosas que hay en el. Si constantemente te muestras ansioso o evitas hacer algunas cosas ellos aprenderán a hacer lo mismo. No es fácil “apagar” la ansiedad y por mucho que hagas tu mejor esfuerzo puede que tu hijo la vea; ten claro que esto NO es la razón por la cual tu hijo es ansioso. La ansiedad es algo psicológico y no algo que se aprende por modelos pero si tu hijo ya tiene la tendencia a la ansiedad va a usar los modelos que ve en ti para reafirmar su punto, lo bueno es que observándote aprenderán también que eres valiente y resiliente.

Es importante que tengamos presente que si somos capaces de influir en la ansiedad de nuestros niños también podemos hacerlo en su resiliencia. Si eres una persona ansiosa eres más adecuada que muchos para comprender a tu hijo. La experiencia y sabiduría que has obtenido durante los años de lidiar con la ansiedad será una gran fuente de información y fortaleza para tu hijo. Cualquier cosa que seas capaz de hacer para manejar tu propio estrés y ansiedad son ayudas invaluables para ellos. Aquí hay algunas cosas que puedes hacer:

  1. Invita a tus hijos a hablar sobre sus sentimientos pero evita preguntar cosas que les pueden llevar a la ansiedad. Por ejemplo, si sabes que van a tener alguna actividad que los pueda poner ansiosos evita preguntarles cosas como ¿Estás preocupado de lo que pueda pasar? En vez de eso permíteles investigar sus sentimientos con preguntas como ¿Cómo te sientes hoy con respecto al colegio?
  2. Apóyalos a ellos, no a su ansiedad acompañándolos en sus procesos pero no dejando que los eviten (como faltar a una prueba por no haber estudiado) pues este tipo de comportamiento, aunque parezca que está ayudando a nuestro hijo con la ansiedad, en realidad la puede estar empeorando. Valida los miedos de tu hijo y anímalo a enfrentarlos con cariño. De esta forma sienten el apoyo de tu parte pero no dejan de hacer las cosas por culpa de la ansiedad.
  3. Ayúdale a encontrar las respuestas por sí mismo, esto les permite empoderarse y encontrar sus propias fortalezas y recursos para resolver los problemas y manejar su ansiedad.

You Might Also Like