Gateo: esencial para el desarrollo de los niños

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Varias veces hemos escuchado que si un niño gatea esto desarrolla habilidades y capacidades que el niño que no gatea no logra. ¿Cuáles son esas habilidades? ¿Por qué es tan importante que los niños gateen? La página Orientación Andújar nos cuenta sobre la importancia de esto.

El gateo es un proceso que constituye un gran avance para el bebé, a nivel neurológico y de coordinación. El gateo prepara al niño para posteriores aprendizajes, especialmente para el proceso de lectura y escritura; de igual manera le permitirá tener mayor autonomía, pues podrá desplazarse con toda libertad y seguridad por donde él desee. Existen varios puntos que aclaran la importancia de este:

  • El gateo conecta los hemisferios cerebrales y crea rutas de información.
  • Desarrolla el patrón cruzado (éste patrón es la función neurológica que hace posible el desplazamiento corporal organizado y el equilibrio del cuerpo humano).
  • Desarrolla el sistema vestibular y el sistema propioceptivo (ambos sistemas permiten al niño saber dónde están las partes del cuerpo).
  • Desarrolla la convergencia visual y posibilita el enfoque de los ojos.
  • Desarrolla la oposición cortical (que el dedo gordo de la mano se opone a los otros cuatro dedos).
  • Ayuda a medir el mundo que le rodea y el niño se adapta a ese medio.
  • Ayuda a establecer la futura lateralización.
  • Comienza a desarrollar la coordinación cerebral ojo-mano.

Teniendo en cuenta todo lo que el gateo logra probablemente todas queramos que nuestros hijos gateen en su momento. ¿Cómo podemos lograrlo?

Para esto debemos tener en cuenta algunas indicaciones como encontrar un lugar limpio y seguro, no forzaremos que el niño se ponga de pie, dejar que el niño gatee dejándolo más en el suelo y menos en los centros de actividades.

Una forma natural y motivadora para los niños es ponerle objetos que llamen su atención y hacer que los persigan (una pelota, un peluche, un juguete, etc.). Esto se puede hacer cuando los niños ya han desarrollado las etapas previas como sentarse.

Lo más importante es dejar que los niños gateen libremente. Suele pasar que los niños que se ponen de pie sin tener desarrollado todo el sistema se queden como confundidos, miren a su alrededor, se asusten por no lograr mantener la posición tan perturbadora, bajen al suelo y pasen de nuevo una temporada gateando. Cuando el sistema de funciones cerebrales necesarias esté lo suficientemente maduro por sí mismo o convenientemente estimulado, el propio niño se pondrá de pie. Los primero pasos suelen aparecer alrededor del año de vida. Entre los 16 meses y los dos años se afirma la bipedestación.

Pero no pasa nada porque el niño alterne gateo y bipedestación. Y no sólo no pasa nada, sino que, además, ésta es la técnica que acelera la organización cerebral en niños sin problemas o en niños o en adultos que presenten alguna dificultad en el sentido de la visión, en la coordinación, en niños que hayan carecido de la oportunidad de arrastrarse y gatear debido a una malformación de sus caderas, etc. A todos los ponemos en el suelo para que gateen libremente, ya que, aún pudiendo parecer una actividad muy básica y primaria, es fundamental para nuestro desarrollo completo como seres humanos.

 

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