Fin de semestre… inicio de estrés

estres escolar

 

Se acerca el final del primer semestre y con ello llega el período de pruebas, entrega de trabajos y las temidas pruebas de nivel, globales o semestrales. ¿Qué nos pasa con todo esto? Generalmente nos estresamos, exigimos a nuestros hijos que estudien mucho más de lo normal (las pruebas semestrales generalmente son doble nota), estamos más encima y terminamos por traspasar nuestros nervios a los niños. ERROR.

Lo único que realmente vamos a lograr con todo esto es poner a nuestros hijos bajo un nivel tal de estrés que pueden terminar bloqueándose a la hora de contestar la prueba. Entonces, ¿cómo enfrentar este período?

Lo mejor que pueden hacer es empezar a estudiar de a poco los contenidos que entrarán en la prueba. Si aún no los saben se puede deducir que lógicamente lo último que están aprendiendo entra sí o sí por lo que el estudio debiese comenzar por lo menos por ahí.

Que un niño esté sentado 3 horas estudiando es lo menos productivo, dejen que se tome tiempos de relajo y de distracción que le ayudan a volver a retomar con la mente más despejada. Ni uno es capaz de estar tanto tiempo concentrado.

Hagan un horario de estudio y en los ratos que no sean de estudio hablen de todo menos de este período o de las pruebas que vienen. Pueden dejar tiempos para ir al cine, a tomar un café, salir de shopping e incluso quedarse regaloneando calentitos en la casa.

Si tienen un hijo hiperactivo hagan que corra salte o bote de alguna forma parte de su energía antes de sentarse a estudiar, al estar cansados físicamente les es más fácil quedarse “tranquilos” un rato mientras estudian.

No peleen con sus hijos. Si no quieren estudiar recuérdenles las consecuencias que eso puede traer y si están dispuestos a asumirlas. Traten más que nada de poner las consecuencias en ellos mismos y no en la nota, por ejemplo les pueden preguntar ¿cómo te sentirías si te entregan un 3.0? ¿Qué pasaría si todos tus amigos tienen buenas notas y tu no, te gustaría? ¿Cuándo te sacas una buena nota, cómo te sientes? ¿Qué preferirías tener una buena o una mala nota? Puede que se demoren un día en darse cuenta de la importancia para ellos de tener un logro personal pero es difícil que un niño quiera sacarse una mala nota.

Y, ¿qué pasa si a mi hijo le va generalmente mal y sus esfuerzos no rinden frutos? Ofrécele ayuda para estudiar, busquen estrategias para que se acuerde de los contenidos, puede ser con dibujos, palabras clave, o movimientos del cuerpo para que al minuto de enfrentarse a la prueba sea más fácil recordar.

Cada una de nosotras conoce perfectamente a su hijo y sabe cuales pueden ser las estrategias para enfrentar las pruebas sin peleas. Aplícalas. Recuerda que es mucho más importante tener a un hijo feliz que con un promedio sobre 6.0.

Cuando uno trabaja nadie te juzga por las notas que tuviste en el colegio, ni siquiera en la universidad sino que por tus capacidades así que mejor fomenta en tu hijo las cosas que le salen bien y disfruta del tiempo que lo tienes contigo.

¡Mucha suerte!

 

 

 

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