Father´s cup por @memecarranca

fathers cup

Ayer acompañé a mi marido a participar en la Father´s Cup, campeonato de fútbol en el que participan la selección papás de distintos colegios de Santiago. Fue bastante entretenido ver a mi pareja disfrutar como niño chico con otros hombres que poco conocía.

El orgullo de Crescente, mi hijo, al ver a su papá jugar por los colores de su colegio no tenía nombre. Como ya les he contado en otras ocasiones, él no es un niño fanático del fútbol, pero ayer se transformó en un verdadero comentarista deportivo, vibraba con cada jugada de su papá en la cancha. ¡Estaba infinitamente feliz de poder compartir esta instancia con su papá! Se sintió importante, completamente privilegiado con poder aportar con su propio papá en la misión de formar un equipo para representar a su colegio.

Pero lo que más me llamó la atención es la capacidad que tienen los hombres de jugar  durante toda su vida… y con gente desconocida. En el caso del equipo que representaba al colegio de mis hijos, son apoderados que se han visto un par de veces en el año y que no tienen mayor relación entre ellos, pero son capaces de poner una pelota y trabajar por el simple objetivo de hacer goles en el arco contrario.

¿Cómo sería en el caso de que fuera un equipo de mujeres? Bueno, en primer lugar, la selección no podría hacerse de a una, si no que cada una debiera ir con una amiga para poder recién empezar a pensar en armar un equipo. En segundo lugar, tendríamos que armar una reunión previa para conocernos y saber el nombre, edad, cantidad de hijos, nombre del marido, profesión, colegio… hasta fecha de bautismo! ¿Cómo vamos a jugar con personas que no conocemos? En tercer lugar, estaríamos un par de semanas, meses quizás, poniéndonos de acuerdo en el color, diseño y forma del uniforme. Y en cuarto lugar, ¡es imposible que logremos jugar un día domingo! Que no tengo nana, que justo es el cumpleaños de la hija de la vecina de mi hermana, que hasta qué hora será porque mi mamá me está esperando a almorzar.

Sé que es bien caricaturezco lo que les planteo, y la idea es que así sea. Porque me llamó enormemente la atención que un grupo de 15 o 20 hombres desconocidos sean capaces de realizar una misión en común. ¡Somos tan distinto! Nuestra mente funciona de forma tan diferente… Y lo más importante, es que en esas mentes un poco (demasiado en algunos casos) menos estructuradas que las nuestras, siempre está la posibilidad de volver a jugar. Honestamente es una característica que envidio, me encantaría tener esa capacidad ya que es una forma muy efectiva de conectarse con lo que somos y siempre hemos sido, de conectarse con la persona que se esconde detrás de tantas responsabilidades y obligaciones de la vida diaria.

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