Dejemos que los niños se aburran en vacaciones

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Las horas pasan lentamente y el aburrimiento se hace patente. Y es que para los niños, las vacaciones de invierno entregan un tiempo de ocio que muchas veces no saben cómo aprovechar y los padres, con los pequeños en casa, buscan desesperadamente algo con qué entretenerlos.

Sin embargo, se da la paradoja que son los mismos padres quienes hoy recuerdan con cariño todas las travesuras que hicieron en sus días de vacaciones, cuando en esas horas de ocio extremo y ante la necesidad de buscar entretenimiento, salían inolvidables aventuras. Por eso, los especialistas aseguran que no debemos temerle al aburrimiento de los niños.

“El aburrimiento tiene que ser parte de la vida de los niños, ya que se relaciona con la estimulación de la creatividad, el aprendizaje y la imaginación. El estar aburridos puede motivarlos a buscar cosas sencillas para entretenerse como cocinar, bañar el perro, lavar el auto, dibujar, salir a caminar al aire libre, leer, etc. En este sentido, el aburrimiento es necesario en el desarrollo, porque si continuamente se les estimula y recrea, se está limitando a que el niño genere sus propios recursos para divertirse y también que tolere la frustración del aburrimiento”, señala Guila Sosman, docente de la escuela de Psicología de la Universidad del Pacífico.

Además, plantea que la estadía de los pequeños en el hogar posibilita una mayor interacción entre los padres e hijos. Una buena conversación o simplemente pasar tiempo juntos comentando algún programa de TV, es una excelente alternativa. Nunca se pierde se tiempo. ““Como padres debemos sintonizar más con las necesidades de nuestros hijos que con las nuestras. Más allá de nuestras expectativas acerca de cómo deben pasar el tiempo nuestros hijos, podamos aprovechar de vincularnos con ellos, de conversar y conocerlos realmente; así vamos a poder en conjunto ir estableciendo lo que necesitan y es bueno para ellos”, indica la psicóloga.

Hora de la entretención

Largos periodos frente a una pantalla jugando videojuegos suelen ser una de las soluciones más frecuentes que encuentran los niños para pasar el tiempo durante las vacaciones. Si bien es cierto eso es algo que los entretiene en el hogar, son los padres los encargados de ofrecerles otras alternativas más saludables y educativas.

Ahí es cuando las actividades que ofrecen los lugares de trabajo o los talleres de invierno aparecen como una buena opción para los adultos, pero no siempre cumplen con las expectativas de los niños. Por eso, lo principal es encontrar entre padre e hijo una actividad que sea efectivamente estimulante y jamás cometer el error de inscribirlo a algún campamento o taller sin tomar en cuenta los intereses del niño y menos obligarlo.

“Lo primero y más importante es que el niño esté motivado y le guste, considerando que es una actividad durante sus vacaciones”, indica Guila Sosman, quien fomenta que los padres busquen algunas actividades para hacer junto a sus hijos, mostrándoles el aporte que tiene esa actividad en su vida. “Un ejemplo es salir a andar bicicleta con nuestros hijos y conversar con ellos sobre lo bueno que es para nuestra salud”, comenta la especialista.

Asimismo, indica que antes de imponer ciertos panoramas, paseos o viajes, es fundamental consultar a nuestros hijos por sus expectativas y deseos. “Ello genera mayor participación en la toma de decisión y con esto, que todos se sientan cómodos y en confianza. Además, dependiendo de la edad de los niños, se deben negociar las expectativas para que se adecuen a la realidad de la familia, evitando así generar una idea irreal de las vacaciones y que luego se frustren”, concluye la docente de la escuela de Psicología de la Universidad del Pacífico.

 

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