¿Cómo saber cuándo y cómo ayudar a nuestros hijos en sus aprendizajes?

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En la página de Educarchile (educarchile.cl) encontramos preguntas y respuestas para saber cuándo pedir ayuda de especialistas. Aquí se los dejamos para que puedan leer y ver qué hacer con sus hijos y si es necesario o no.

¿Cuándo el colegio debe solicitar una evaluación de una psicopedagoga?

Habitualmente, el colegio solicita una intervención psicopedagógica cuando el alumno presenta bajo rendimiento escolar en forma persistente, dejando de lado la evaluación de los procesos cognitivos que van a la base de los aprendizajes escolares, como lo son el pensamiento, memoria y la capacidad de atender concentradamente a ciertas actividades relacionadas con el proceso de enseñanza-aprendizaje, el que debemos entender como un continuo ir y venir de información, durante el cual el alumno debe ser capaz de asimilar significativamente cada uno de estos nuevos contenidos para luego lograr transferirlos de manera exitosa las áreas requeridas. Es por esto que antes de comenzar con una intervención psicopedagógica es necesario realizar una completa evaluación donde se midan todas las áreas mencionadas anteriormente y la habilidad del estudiante para transferirlas a los aprendizajes escolares, que consisten básicamente en contenidos según curso y edad.

¿Cómo los padres pueden saber qué línea terapéutica dará mejores resultados con sus hijos?

Viviana Herskovic, psiquiatra infantojuvenil de la Clínica Las Condes, explica que lo mejor es primero hacer a una evaluación y hablar de eso con el especialista según el diagnóstico que se haga. “Por ejemplo, hay trastornos en los cuales hay una línea particular de psicoterapia que ha demostrado mejores resultados, como la terapia cognitivo-conductual para el Trastorno Obsesivo Compulsivo”, indicó la doctora.

Para la psicopedagoga Levy, “cada plan de intervención debe ser especialmente diseñado para cada niño. Esto no se refiere al material de apoyo que se utiliza sesión a sesión, sino a las estrategias metodológicas que utilizaré con cada alumno”.

El especialista debería, como dice la psicóloga Ilanit Szwarcfiter, tomar una posición respecto a su disciplina y elegir un modelo teórico para trabajar con el paciente,  el rol del psicólogo será distinto según el modelo que elija, lo cual traerá consecuencias éticas para su clínica y técnica”.

En líneas generales y en palabras de Szwarcfiter, una psicoterapia tiene una actitud educativa, trabaja con los aspectos conscientes del paciente y estaría centrada en poder suprimir los síntomas que se presentan llegando a construir una personalidad ideal, adaptada, con una “buena” autoestima y obtener así el llamado “insight” (conocimiento de sí mismo), cuestión que promueve el discurso social. El psicoanálisis opera desde otro lugar, opera al revés, ya que no apunta a llenar a la persona de autoestima ni de autoconocimiento, sino que lleva al sujeto a interrogarse por su malestar, por su historia, por sus figuras significativas, lo interpela con su subjetividad para que pueda vivir con las angustias y temores sin hacerse tanto daño y de una manera más feliz.

¿Cómo los padres pueden ir evaluando el avance de una terapia en la que está su hijo?

Se puede pensar que el indicador más efectivo para medir los avances de una intervención es el rendimiento escolar. La creencia popular indica que el niño que está en un a terapia comienza a mejorar sus notas de forma automática, pero según Levy “los avances en cuanto a rendimiento escolar, que llamaremos objetivos a corto plazo, se ven en la mayoría de los casos, después de 3 meses de terapia ininterrumpida y de preferencia 2 veces semanales”. Para la Dra. Herskovic, s”e deben poner metas y plazos con el terapeuta y, según estos, ir midiendo los avances. A veces pueden ser lentos, pero lo importante es que se vean progresos. En cuanto a las respuestas a medicamentos, los tiempos varían en cada individuo, por lo que puede ser necesario probar más de un fármaco antes de dar con el indicado para un niño en particular”.

Hay que tener presente que los especialistas no hacen magia. Durante la terapia suelen ocurrir algunos malos entendidos, como por ejemplo frente a la emergencia de nuevos síntomas los padres perciben un retroceso o una detención en los logros terapéuticos. El psicólogo debe advertirles que hay síntomas que se pueden acrecentar, ya que mirar las cosas desde otro lugar puede provocar cambios en el niño. “Para el paciente puede ser muy intenso el tratamiento, porque no es ir a jugar, no es ir al pediatra, no es un paseo de diversión, sino que es otro tipo de experiencia que a veces puede resultar dolorosa, se dice que la psicoterapia es el espejo de la vida, uno tiene un espacio para poder mirarse (al igual que para los padres), situación que es difícil”, advierte Szwarcfiter.

¿Qué aspectos se consideran para consultar a otros especialistas?

Cuando el terapeuta recibe a un niño que tiene comprometida la salud física como bajas de peso, obesidad, dolores abdominales, dificultades en el crecimiento, siempre es pertinente hacer una interconsulta al pediatra para descartar una complicación orgánica.

A neurología y psiquiatría se deriva cuando existen altos montos de ansiedad que podrían ser mitigados con farmacoterapia, según la evaluación del profesional. Respecto a la primera especialidad, en la mayoría de los casos, se deriva cuando hay sospechas de déficit atencional o dificultades motoras como por ejemplo, niños con tics. Cuando existen dudas diagnósticas es posible que los psicólogos deriven a psiquiatría con el objetivo de tener otra opinión y ampliar la percepción del paciente, sobre todo cuando son trastornos graves donde es conveniente trabajar en equipo, como autismo, conductas antisociales, trastornos alimenticios, depresión.

Que al niño le vaya mal en el colegio no es motivo para hacer interconsulta psicopedagógica como comúnmente se cree, sino que habría que leer eso como un síntoma y preguntarse ¿qué es lo que no puede o no quiere aprender el niño? ¿dónde está su mente mientras estudia?, pero sí es pertinente cuando se sospecha de trastornos específicos del lenguaje como la lectoescritura.

A fonoaudiología se deriva cuando tenemos un niño en edad escolar al cual no logramos entender lo que habla. En este sentido hay madres que siempre van a entender lo que el niño quiso decir e incluso que hablan por ellos, por eso a veces será un tercero quien les subraye la dificultad de su hijo para hacerse entender, tercero que puede ser un psicólogo pero muchas veces es la profesora del colegio.

El terapeuta ocupacional enseña a los niños destrezas motoras y sociales, promoviendo la adaptación y rehabilitación.

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