¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a estudiar?

Ayudar hijos a estudiar

Al momento de estudiar con nuestros hijos, muchas veces se nos puede venir el mundo encima, simplemente por no saber cómo guiarlo o ayudarlo y se nos vienen a la mente un montón de preguntas ¿Cómo lo ayudo? ¿Qué tanto debo exigirle? ¿Lo estaré haciendo bien/mal?

Para calmar un poco la ansiedad que este tema nos puede producir, hemos querido explicarles brevemente qué factores pueden afectar el éxito o fracaso escolar.

Existen 4 factores que están netamente relacionados con este tema:

Los factores internos:  que como su nombre lo dice son los que cada persona tiene como individuo.  Dentro de estos factores hay algunos que son bastante estables y no se puede hacer mucho por cambiarlos, como por ejemplo: la capacidad intelectual o las habilidades para hacer cierto tipo de cosas; pero existen otros que son modificables y que también pueden ayudar o dificultar a los estudios.  Dentro de estos factores modificables se encuentran la capacidad de atención, la motivación con que se enfrenta el estudio, la autoestima que se tiene de uno mismo. En estos temas nosotras como madres (o padres) podemos intervenir y ayudar. Debemos estar continuamente reforzando sus capacidades, motivándolos a aprender y descubrir nuevos contenidos y hacer juegos con ellos que les permitan mejorar la memoria y la atención.  De más está decir lo mportante que es decirle a nuestros hijos que ellos pueden lograr todo lo que se propongan y que cuentan con nuestro apoyo para lograr sus objetivos.

Un segundo factor son los conocidos como factores ambientales, es decir, todo lo que tiene relación con el lugar donde se estudia. En este tema tenemos mucha incidencia. Si tenemos la posibilidad de asignar un lugar específico para que nuestros hijos estudien, donde existan la menor cantidad de elementos distractores es ideal, pero si no podemos tener eso al menos debemos preocuparnos de que el nivel de ruido dentro de la casa sea el menor posible. Esto implica que puede ser necesario apagar la televisión o la radio, pedirle a los hermanos que jueguen afuera o que no griten, etc. Además tenemos que preocuparnos que el lugar esté ordenado, que tenga buena iluminación y que la mesa y silla que utilicen sea lo más cómoda posible.

El tercer factor son los ya famosos hábitos de estudio. Estos hábitos son las conductas que el niño debe tomar al momento de enfrentar una situación de trabajo (tanto en la casa como en el colegio). Son conductas que de tanto repetirlas se hacen permanentes en ellos y ya no es un esfuerzo sino una costumbre. Dentro de estos hábitos encontramos estar atento cuando el profesor habla, preguntar cuando se tienen dudas, estudiar siempre en el mismo lugar y a la misma hora (el ideal es que estudien todos los días un poco para que la materia se vaya procesando y guardando y no solo sea memorización). Es bueno hacer un horario en conjunto donde el niño lo haga propio, dejando espacios para la recreación.

Por último, el cuarto factor es lo que se denomina técnicas de estudio que son las estrategias que utilizamos para estudiar e interiorizar lo que estamos aprendiendo. Aquí existen una infinidad de formas que utilizan las personas como por ejemplo subrayar con color, resumir, hacer esquemas o mapas mentales, memorizar, etc. Lo importante es que cada niño aplique las técnicas que mejor le acomodan y que más le funcionan.

Lo más importante es acompañar a nuestros hijos durante sus estudios, sin ahogarlos pero tampoco dejándolos en completa libertad en un comienzo. Los hábitos se desarrollan en casa y somos nosotras quienes debemos anclarlos en nuestros niños en sus primeros años escolares para que más adelante sean autónomos y exitosos dentro de sus posibilidades.

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