¿Cómo abrigar a los niños?

Las mañanas están cada vez más heladas. A medio día sale el sol y los niños creen que pueden andar de short y polera. Vivimos en un país en que la oscilación térmica es alta y debemos saber abrigar y desabrigar a nuestros hijos cuando corresponde.

Está bien que nuestros hijos salgan de casa muy abrigados, pero debemos entender que se enfrentarán a varios cambios de temperatura durante el día, por lo que deben estar preparados. Para que no caigamos en el sobreabrigo, ni tampoco en que anden con ropa poco adecuada para el frío, les dejamos una serie de consejos a la hora de abrigar a nuestros pequeños:

– Pon atención en las primeras capas de ropa. Es importante que la primera capa, que está en contacto con la piel de los niños sea de buena calidad y que los mantenga calientitos. Si sabes que tu hijo es bueno para transpirar, prefiere materiales especiales para ello.

– Es importante que se abriguen con ropa que pueden ir sacando en la medida que tienen calor. Debes enseñarles que en la medida que están en lugares más temperados, comiencen a sacarse prendas de ropa. Si es que siguen abrigados es probable que transpiren. Esta transpiración, al volver a tener contacto con las bajas temperaturas se enfriará y podrían resfriarse.

– Recuerda el clásico consejo de las abuelitas: “¡Tápele la nariz y la boca mijita!” No queremos que nuestros hijos pasen el invierno resfriado, es por ello que debemos estar conscientes que al enfrentarlos a ambientes helados es preferible que controlemos que el aire que respiran no esté tan frío, para ello acostúmbralos a usar bufanda, o a subir el cierre de la parka hasta bien arriba.  Otro lugar importante de mantener abrigado son los oídos.

– Recuerda la piel de tus hijos. Al enfrentarnos a bajas temperaturas, la piel se daña, es por ello que es importante que les apliques crema hidratante antes de salir de casa. Si ves que sus manos están sufriendo mucho con las bajas temperaturas, que usen guantes.

– Pies y cabeza son los sectores del cuerpo que se enfrían con mayor facilidad. No descuides el abrigo de estas zonas.

– Nuestro instinto maternal en ocasiones nos lleva a sobre abrigar a nuestros hijos, esto solo causará incomodidad y limitaremos sus movimientos. La mejor referencia para saber si están bien o mal abrigados somos nosotros mismos. Máximo una prenda más.

– Nuestros niños quieren jugar, por lo que es importante que usen ropa cómoda.

– Si ves que la ropa está húmeda, cámbiala de inmediato. No olvides revisar los calcetines.

– Si sacas a pasear a tu guagua en coche, llévala bien abrigada. Tú estarás en movimiento pero él no, por lo que su cuerpo no generará calor.

– Si tu hijo suda mucho y lo llevas a un paseo o sabes que se moverá más de la cuenta, mejor quítale una prenda de ropa, evitarás que sude en exceso.

Además de estas simples medidas es importante que recuerdes que los niños deben hidratarse constantemente en invierno y deben consumir frutas y verduras ricas en vitamina A y C, como zanahoria, naranja, mandarina, piña, tomate, kiwi, entre otros, ya que refuerzan el sistema inmunológico.

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