¡Basta de extremos, por favor! por @Alepolig

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Creo, sin temor a equivocarme, que todas hemos escuchado el dicho que dice lo siguiente: “todos los extremos son malos”, pero que, sin embargo, continúan existiendo, y en todo orden de cosas.

Sí, porque no me refiero a una postura política o a algún discurso en particular. Hoy quiero ir más allá. Hoy quiero enfocarlo en cualquier etapa de la vida, en cualquier persona, para cualquier aspecto.

Personalmente, no creo en los extremos. Prefiero pensar en que existe un equilibrio que entrega la estabilidad suficiente para afrontar distintos tipos de situaciones, que en varias ocasiones pueden ser bastantes límites, pero que finalmente sorteamos gracias a la experiencia y al instinto.

Les quiero contar algo que me paso desde que estamos con este lindo proyecto de Mamá 2punto0. Desde que partimos con la Memé, hemos tenido que leer mucho, entender, estudiar y comenzar a transmitir todos los conocimientos que vamos adquiriendo.

He leído innumerables blogs, notas, artículos y estudios sobre distintos temas relacionados con la maternidad, los niños, las relaciones personales, en fin, de todos los contenidos que día a día les entregamos.

¿Por qué les cuento todo esto? Porque me he encontrado con posturas súper radicales sobre temas que envuelven la maternidad. Pueden que ustedes no me encuentren razón, pero creo que es la instancia también de abrir una puerta al debate y la conversación, donde podamos intercambiar ideas y posturas.

No voy a dar nombres ni nada porque no me compete. Yo sólo quiero dejarles mi opinión frente a este tema en particular, que es la lactancia. Antes que todo, les aclaro que yo soy pro lactancia, tuve la bendición de poder darles alrededor de 7 meses leche a mis hijos y personalmente siento que fue una experiencia linda e enriquecedora. Pero acá va mi primer cuestionamientos ¿No dar papa, te hace una madre menos presente?

Creo que la respuesta es absoluta y rotundamente no. ¿Por qué hago este cuestionamiento? Porque he leído muchas posturas frente al apego, a ser parte de la crianza de los niños, a la lactancia y la maternidad donde se cuestiona muchísimo ese tema.

La lactancia tiene innumerables beneficios para nuestros hijos, y creo que eso no tiene duda alguna, pero muchas veces te hacen ver que si, por ejemplo, dejas de dar papa por tener que volver a trabajar, estas coartando el apego y la salud de tu hijo. No es así, y no lo es en lo absoluto.

El apego para mi es mucho más que dar papa. El apego es dar amor en cada mirada, es dar una palabra de cariño todos los días por el resto de la vida de nuestros hijos. Es mirarlos y entenderlos a cada uno de ellos en su individualidad. Es comprender cada mundito interior que día a día crece. Es entregar apoyo y amor incondicional. Es entregarles las herramientas para enfrentar a un mundo cada día más complejo. Es ayudarlos a levantarse cuando se caen y es celebrar con ellos alegrías y triunfos.

Ser madre es una bendición infinita que no está supeditado exclusivamente al acto de la lactancia o de estar en casa 24/7 para su crianza. Para criar hijos felices, también debemos ser mujeres felices y plenas. Y cada una de nosotras lo es de una manera totalmente distinta.

Algunas tienen que trabajar para apoyar económicamente en la casa. Otras lo hacen para tener un desarrollo profesional importante. Unas son padre y madre por lo tanto, debe trabajar más. Otras trabajan medio día o lo hacen desde la casa. Otras, están dedicadas sólo a la crianza. Pero ¿Qué tenemos en común todas estas madres? Que amamos a nuestros hijos y que todo lo que hacemos, sea lo que sea, es pensando en su futuro, en su bienestar, en entregarlos lo mejor en cada momento.

Podemos equivocarnos, y de seguro lo haremos, porque un manual para ser la mamá perfecta no existe. Sólo existe nuestro instinto que nos guía. Nuestra intuición que nos muestra el camino y nuestro amor que nos da las directrices.

Amigas, la invitación que les hago hoy es a dejar los extremos para buscar, y ojalá encontrar, ese equilibrio que nos dará tranquilidad. No nos cuestionemos por nuestras decisiones. En el fondo de nuestro corazón, tenemos claro que todo lo que hacemos, es pensando en ellos. Lo importante es disfrutarlos en cada momento: si damos papa, conectarnos con ellos; si damos mamadera, también hacerlo; si jugamos con ellos, estar ahí al 100%. En fin, en cada cosa que hacemos, estar realmente ahí para ellos, es el mejor apego que les podemos entregar.

No existe la fórmula perfecta. Sólo el amor perfecto e infinito. Y ese amor, es nuestra mejor guía.

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