Ansiedad en los niños ¿Qué factores influyen?

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Muchas veces la ansiedad puede ser confundida con el Síndrome de Déficit Atencional, ya que mucha tensión o la inestabilidad emocional, pueden provocar un cuadro ansioso que se manifiesta como falta de concentración, dolores físicos, irritabilidad e incluso agresividad.

Hay estudios que indican que algunos rasgos de los niños los predisponen a presentar cuadros ansiosos: niños más bien tímidos, que les cuesta expresar sus emociones, que sean hijos de padres ansiosos o que existan antecedente de depresión en la familia. En todo caso, el factor que gatilla el cuadro ansioso generalmente es externo al niño, algo en el entorno que lo rodea.

La gran diferencia existente entre un adulto ansioso y un niño ansioso es que el niño no puede expresar verbalmente lo que siente, por lo que su única salida es demostrarlo con sus actos. Es por esta razón que comienzan a estar más intranquilos, dormir mal en las noches, a pegarle a los compañeros, a asustarse por cosas que antes no los asustaban o dejar de prestar atención en clases.

Es de vital importancia tener precaución al hacer el diagnóstico ya que si se confunde la ansiedad con déficit atencional y se le medica Ritalín, los efectos en el niño son de una activación aun mayor (que es lo contrario que se espera de este fármaco).

Muchas veces los cuadros ansiosos no son detectados a tiempo ni por los padres ni por los profesores. El problema de esto, es que cuando es diagnosticado suele ser demasiado tarde y cuando ya se ha comprometido la salud de los niños, ya que empiezan a existir síntomas físicos como dolores de cabeza y de estómago. El niño está tan nervioso que prefiere evitar asistir a algunos lugares o eventos, se sienten agobiados. En el fondo, lo que está ocurriendo en el niño es que está teniendo pensamientos angustiosos que le hacen estar inquieto, con preocupaciones y temores intensos que no lo dejan “funcionar como corresponde”.

¿Qué podemos hacer para evitar esta ansiedad?

La doctora Lidia González, psiquiatra de la Universidad de Chile, sugiere:

  • Tratar al niño como una persona sin dejarlo al margen de lo que está ocurriendo en su entorno. Lo mejor es hablar con ellos de forma simple y con términos e información que sea capaz de procesar. Por ejemplo, si uno de los padres queda sin trabajo o si están pensando separarse lo mejor es contarle al niño.
  • Por otro lado, si los papás están tensos y alterados hay que tener cuidado de no descargar esa tensión en los niños retándolos por cosas que normalmente se les permite hacer porque el niño puede sentir que los problemas de la casa son por su culpa.
  • Cuando el niño vaya a enfrentarse a una situación nueva hay que explicarle cómo será para que esté preparado.
  • Es de vital importancia cumplir las promesas. Si uno promete ir a buscar a un niño a las 2 debe llegar a esa hora pues si no es así el niño pensará que no va a llegar o que lo perderá para siempre.

Foto portada: www.healthywomen.org

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