A dos semanas de las elecciones y estoy indecisa @Alepolig

indecisa

Estamos a dos semanas de una nueva jornada de elecciones presidenciales en nuestro país. Y es la primera vez que realmente no sé por quién votar. Pero no sé, porque encuentro que hoy los políticos, y la política, se han vuelto un chiste. Simplemente, hoy representan fuerzas dominantes que tratan de aplastarse unos con otros.

Probablemente, toda la vida a sido pero hoy es que recién le tomo el peso. De verdad lo encuentro desconcertante. Ya no importa si son de izquierda, centro o derecha. Están todos disparando al aire, acusándose de manera casi infantil, sacándose trapitos al sol, discutiendo y haciendo cualquier promesa de campaña con tal de ganar.

Son todos y cada uno de ellos unos vende humo. Sí, porque mientras unos se descueran sacándose cosas del pasado, los otros prometen una utopía de país que difícilmente será capaz de lograr en cuatro años de gobierno.

Y frente a este escenario, estamos nosotros. Estoy casi segura que la mayoría tienen su voto listo. Ya sea por tendencia política o por afinidad. Pero, creo que hay una proporción no menor de gente que está al medio. Hoy mi decisión no pasa por un partido político, no pasa por la derecha o por la izquierda, no pasa por el centro o no pasa por si fue o no fue presidente ya.

Los políticos y sus partidos han estado siempre acostumbrados a dirigirse a la comunidad desde arriba, desde sus cargos públicos y no escuchando lo que la sociedad está pidiendo, olvidando por completo que es la comunidad la que los legitima en sus cargos haciendo ejercicio de su voto y empoderándolos con su poder.

Ya en una columna anterior hice la declaración de que yo soy APOLÍTICA y sigo firme en mi postura. Sigo pensando en que nadie me representa. Porque nadie busca más que su beneficio personal. Porque el poder los tiene enceguecidos. Porque son ellos los que nos tiran hacia el pasado.

Y hoy, más me cargan sencillamente por su horrorosa propagando política que adorna nuestras calles. Caras y caras de políticos sonrientes prometiendo el oro y el moro para ganar un voto. ¿Es posible que, hoy, en pleno Siglo XXI, ese sea un recurso válido? ¿Es posible que muchos de ellos gasten enormes cifras de dinero para no conseguir nada? ¿Es posible que se entreguen 40 minutos de tiempo televisivo para que digan promesas que ni siquiera saben si son capaces de cumplir?

Hoy creo que debe haber un cambio de switch. Los políticos deben estar concientes de que se enfrentan a una sociedad 2.0 o incluso 3.0. La tecnología es parte de la sociedad. Pasamos conectados en nuestros teléfonos o tablets todo el rato. Entonces vuelvo a insistir con que los carteles horrendos son parte del pasado.

Sigo firme en mi postura de declararme APOLÍTICA pero siento un deber y una responsabilidad de ir a votar para poder opinar y para poder poner estos temas sobre la mesa. La verdad, sigo indecisa y creo que lo estaré incluso cuando tenga el voto en mi mano. Pero valdrá la pena ir hasta allá para manifestarme de alguna manera: por algún candidato, nulo o en blanco. En el fondo, todas esas formas representan un sentimiento.

Mi invitación es a votar en estas elecciones. A votar como lo estimes conveniente, pero a manifestarte de alguna manera, ya que esa es la única manera de sentir que tu voz cuenta, de que si algo pasa tu no estuviste (o sí) de acuerdo. Es la única forma, finalmente, de poder defender nuestros propios pensamientos y nuestras propias preferencias. Nadie sabrá que hicimos en el voto, sólo nosotras.

 

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